De ser un
indiferente, adminículo elemento
profiláctico de
uso sólo, por personal sanitario,
franqueaste a
ser, un elemento
en la
vestimenta del humano,
de uso diario y
en feriado.
Ya quisiera
cualquier modisto
del ayer y hoy, alguna
vez haber soñado,
alguna vez haber
creado,
para su porte, amén
de lo rutinario.
Y haber trascendido,
cultura, raza, etnia,
religión, edad, y sexo,
democrático o
cerrado,
y algún otro
taxativo,
o rasgo, que
alude a lo humano.
Tal vez sois un
elemento que unos amaron y otros odiaron, pero
al final, y
dado a la gran cantidad de almas que mantuviste a salvo,
serás por la eternidad
recordado.
Y te mantendrás
en él, como de este tiempo su símbolo.
Y ahora, sólo
me queda decirte gracias por todo,
Noble Barbijo.
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