Y otras buenas nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos. En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían que tal o cual cosa, al igual como ahora, estos duchos timadores te hacían pensar que aquello en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta. Sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", no había lugar a reclamo, pues simplemente te hacían ver que...
Mis primeras lecturas cuando era un chibolo las recuerdo perfectamente, me encantaban las historietas en especial las de condorito, de hecho las coleccionaba hasta ya entrado en la adultez. Luego por sugerencia y animado por mi amigo de la infancia que era un eximio lector en aquel género de lectura, me fui metiendo sin saberlo en el mundo de los libros de bolsillo, con las famosas coboyadas* del oeste. En un principio me parecían un montón de letras sin fin, carecían de cualquier gráfico salvo el de la tapa y la contraportada. Todo un bloque de letras en formato pequeño de allí su denominación, me parecía algo extraño y poco menos que aburrido irrumpir en dicho género, por la ausencia de dibujos a los cuales estaba acostumbrado, pues no me imaginaba cómo disfrutar la historia, sin su respectivo cartoon , pues estas le añadían a la lectura un soporte más visual y la narrativa se hacía vivida. Me convertí en un adicto consumidor de ellas, las podía llevar a todo sitio, metidas en al...