Hasta que, por fin estaba encaminado, yo tontamente felíz me dirijo a firmar el contrato de prestación de servicios, el que hasta estas alturas lo considero uno de los bienes más preciados que pueda poseer el ser humano ¡ LA LUZ! . Sí, sí, por fin tendré LUZ en mi predio , después de dos años tres meses y cuatro días. Estoy a unas pocas horas de tan magno hecho, pero ya me imagino coronando mi propio Everest. Y voy raudo a sus "muy" dignas instalaciones, donde la empresa proveedora de tal servicio tiene sus oficinas. Poco a poco, a paso firme y sereno como del que se sabe triunfador, llego presto a lo que sería el inicio de una nueva odisea. Creo que Ulises ya hubiera desfallecido si los dioses, cuando pensaba que sus peripecias tras 10 años de guerra al lado de los Aqueos , y tras otra década más que le tomó su regreso a Ítaca, estas deidades le indicarían que aún, ni siquiera sería el inicio del fin de su aventura. Y volvería a empezar como un ciclo interminable de idas y ...
< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...