... Creo que cielo está en mi patria y yo aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno, o qué les pasa, o son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues en su seno nacional lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, "casi todo”. Tienen pan, un buen lecho, y gran "techito" y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde "techito" el que da cobijo a sus quejumbrosos huesos. Esas moradas ya casi parecen mansiones. Tienen más que un pobre pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados", pero qué digo, si ahora, el colorcito de la opulencia es el "black" y con esta paleta de color se olvidaron del racismo que representaba ese color, bueno despues de todo algo bueno afloró, pero dejemos las ramas y volvamos a...
Hasta que, por fin estaba encaminado, yo tontamente felíz me dirijo a firmar el contrato de prestación de servicios, el que hasta estas alturas lo considero uno de los bienes más preciados que pueda poseer el ser humano ¡ LA LUZ! . Sí, sí, por fin tendré LUZ en mi predio , después de dos años tres meses y cuatro días. Estoy a unas pocas horas de tan magno hecho, pero ya me imagino coronando mi propio Everest. Y voy raudo a sus "muy" dignas instalaciones, donde la empresa proveedora de tal servicio tiene sus oficinas. Poco a poco, a paso firme y sereno como del que se sabe triunfador, llego presto a lo que sería el inicio de una nueva odisea. Creo que Ulises ya hubiera desfallecido si los dioses, cuando pensaba que sus peripecias tras 10 años de guerra al lado de los Aqueos , y tras otra década más que le tomó su regreso a Ítaca, estas deidades le indicarían que aún, ni siquiera sería el inicio del fin de su aventura. Y volvería a empezar como un ciclo interminable de idas y ...