... Creo que cielo está en mi patria y yo aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno, o qué les pasa, o son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues en su seno nacional lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, "casi todo”. Tienen pan, un buen lecho, y gran "techito" y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde "techito" el que da cobijo a sus quejumbrosos huesos. Esas moradas ya casi parecen mansiones. Tienen más que un pobre pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados", pero qué digo, si ahora, el colorcito de la opulencia es el "black" y con esta paleta de color se olvidaron del racismo que representaba ese color, bueno despues de todo algo bueno afloró, pero dejemos las ramas y volvamos a...
Después de años de dejar de conducir mi vehículo, nuevamente vuelvo a hacerlo. Todo el tiempo para mi transporte lo hacía haciendo uso de mi cleta *, y en ese tiempo que andamos juntos, nos hemos convertido en inseparables amigos pues vaya donde vaya siempre me acompaña. Mas ahora que, nuevamente tengo que usar mi vehículo para transportar a mi prole a sus centros de estudios, es que me veo en la obligación de realizar dicha tarea. Es así que, ni bien salgo de casa y antes de llegar a la primera intersección, de pronto un vehículo intruso cual endemoniado rayo , se cruza por delante, sin la mínima advertencia, cuidado, o contemplación. ¡Diablos! freno en seco, por poco y colisiono, seguro anda apurado pienso, ni hablar lo dejo pasar, pues estoy muy pero muy seguro que, está en alguna situación de urgencia que acredite tales maniobras, no lo dudo ni por un segundo. Retomo mi marcha ... Ahora como conductor regresado al redil, pensé que el tránsito había mejorado...