Después de años de dejar de conducir mi vehículo, nuevamente vuelvo a hacerlo. Todo el tiempo para mi transporte lo hacía haciendo uso de mi cleta *, y en ese tiempo que andamos juntos, nos hemos convertido en inseparables amigos pues vaya donde vaya siempre me acompaña. Mas ahora que, nuevamente tengo que usar mi vehículo para transportar a mi prole a sus centros de estudios, es que me veo en la obligación de realizar dicha tarea. Es así que, ni bien salgo de casa y antes de llegar a la primera intersección, de pronto un vehículo intruso cual endemoniado rayo , se cruza por delante, sin la mínima advertencia, cuidado, o contemplación. ¡Diablos! freno en seco, por poco y colisiono, seguro anda apurado pienso, ni hablar lo dejo pasar, pues estoy muy pero muy seguro que, está en alguna situación de urgencia que acredite tales maniobras, no lo dudo ni por un segundo. Retomo mi marcha ... Ahora como conductor regresado al redil, pensé que el tránsito había mejorado...
< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...