Y otras buenas nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos. En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían que tal o cual cosa, al igual como ahora, estos duchos timadores te hacían pensar que aquello en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta. Sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", no había lugar a reclamo, pues simplemente te hacían ver que...
¡Diablos y demonios criminales! Esto de regalar o comprar alguna florecita se está convirtiendo en algo así como un crimen ecológico . Pues arrancarlas de su propio hábitat para llevarlas a nuestros particulares ambientes, con el noble objetivo de agradar a algunos de nuestros sentidos, está resultando como una acción despreciable y egoísta. A toda esta particular especie vegetal, las usamos y sobre usamos a diario en todas nuestras actividades, por lo que, del nacimiento a la tumba, siempre estaremos prestos a que estas nos acompañen en todas ellas. Hasta hay una especie de lenguaje florístico, cuyo conocimiento e interpretación de sus normas y reglas para su porte y uso , convendría ir aprendiendo. Dicho esto, para conquistar a una dama, lo ideal es regalar una única flor en cada cita que mantengas con ella . Sí, y la flor tiene que ser necesariamente rosa y no solo por la especie específica, sino también tiene que cumplir con el mismo tono y gradación de color de esa paleta, rosado...