Y otras buenas nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos. En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían que tal o cual cosa, al igual como ahora, estos duchos timadores te hacían pensar que aquello en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta. Sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", no había lugar a reclamo, pues simplemente te hacían ver que...
El otro día permanecí un buen rato reflexionando sobre un tema trascendental, super importante y es que, en particular cuando arribo a casa, de hecho, cuando lo hace cualquier miembro de nuestro núcleo familiar, tenemos un procedimiento en extremo peculiar de llamar a la puerta. Mantenemos ya una clásica y original forma de tocar el timbre de ésta. Para nuestra comunidad familiar nuclear, es tácito lo que expresa cada uno de ellos. Sí, cada uno y todos los timbrados, de hecho, está explícitamente deducidos e interpretados por la ley de la esteganografía acústica, que sabiamente hemos perfeccionado con el tiempo, y su elaboración, manipulación e interpretación, es nuestra patente de corso familiar . La continua presión que ejerce las yemas de los dedos índice y/o anular cuando se posan en el botón o pulsador del timbre, es como un mini ritual y cuyos pormenores o mayores, sólo los miembros familiares reconocen y saben lo que significa cada una y todas las campanadas a la vez. El c...