Y otras buenas nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos. En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían que tal o cual cosa, al igual como ahora, estos duchos timadores te hacían pensar que aquello en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta. Sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", no había lugar a reclamo, pues simplemente te hacían ver que...
Cuando era un crío recibí un regalo muy singular, un pequeño libro, desde aquella vez fue la única vez que recuerdo haber recibido un regalo tan singular . Y de hecho yo mismo nunca he dado este tipo de obsequios, es más nunca he regalado nada, a nadie, ni a mí mismo. De hecho, aún conservo dicho ejemplar, se llamaba, bueno aún se llama, “ La cabaña del Tío Tom”, de dicho evento habrán transcurrido, creo, 35 o 45 años… quién sabe. Lo preservo cómo prueba que este tipo de regalos, son imperecederos en el tiempo. Su narrativa se centra en la mentalidad esclavista americana del siglo 19, el tema siempre es atemporal, matizada con hechos y valores como, la amistad, lealtad, y la lucha contra el destino. Es como si fuera un triste remedo a nuestra realidad actual. Sólo han cambiado algunos escenarios y personajes, pero los prejuicios se mantienen, tal vez intactos, allí y en cualquier otro lugar. La política de regalos en mi medio, está muy normada y ajustada a rigurosos estándares que...