… creo que el cielo está en mi patria y aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno , o qué les pasa, son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, casi “todo”. Tienen techo, pan y un buen lecho, y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde techito donde viven, pues sus quejumbrosos huesos son cobijaditos al amparo de sus cuasi mansiones. Tienen más que, un humilde pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados". Viven en barrios inexpugnables, y de yapa, cuentan con seguridad contratada para evitar que cualquier persona fisgona ose en echarles una miradita. Y toda su vida por aquellos lares es un mar de lágrimas. Padecen de traumas, estrés de todos los números. Son presas fáciles de...
Ya está lista la logística, el lugar no podría ser mejor, y mi disposición es plena. Móvil de última generación en mano, auriculares en su lugar, un parque genial y tranquilo escrupulosamente bien cuidado, me arremolino en alguna de sus bancas que para mi gusto siempre están casi todo el tiempo vacías. Busco la APP apropiada para entrar en contemplación. Doy gracias al cielo que hoy en día la industria del bienestar digital - start up - está en auge. Ya no necesitamos personas de carne y hueso para estos fines, pues tenemos a nuestra disposición entrenadores digitales . En esta tarde cálida de verano, los suaves, sutiles y maravillosos sonidos que muy sabiamente algún algoritmo a mezclado para la satisfacción de mi espíritu, me desconectan del monumental ruido citadino , y me guían a un oasis calmo de tranquilidad, que da la paz sosegada de una postal, de un bosque otoñal, una selva virgen, una estepa solitaria. Solo con un clic y escogerás dicha postal binaria donde podrás r...