... Creo que cielo está en mi patria y yo aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno, o qué les pasa, o son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues en su seno nacional lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, "casi todo”. Tienen pan, un buen lecho, y gran "techito" y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde "techito" el que da cobijo a sus quejumbrosos huesos. Esas moradas ya casi parecen mansiones. Tienen más que un pobre pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados", pero qué digo, si ahora, el colorcito de la opulencia es el "black" y con esta paleta de color se olvidaron del racismo que representaba ese color, bueno despues de todo algo bueno afloró, pero dejemos las ramas y volvamos a...
UNA STORYTELLING DE TERROR Como ciudadanos digitales nos hemos convertido, sin merecerlo ni desearlo, en objetivos militares, específicamente para algunas plataformas que se especializan en enseñar a cómo medrar de la red, y para ellas somos eufemísticamente, algo así como TARGETS. En la red no hay libertad para el olvido . De hecho, todas las interacciones desde el momento en que accedes a ella, estas siendo monitoreado por algún BIG BROTHER digital. Al dar inicio en cualquier dispositivo digital, y ni bien has puesto un pie o en específico un dedo, en algún pixel gráfico, habrá alguien que está controlando y siguiendo nuestros rastros dejados en ellos. No es un seguimiento motivado por razones de estado o de políticas gubernamentales, va más allá de ellos y, tal vez por ello es más dañino y letal, ya que estas acciones están rodeadas y cubiertas por una áurea de subterfugios. Aunque para el común de los mortales les resulta indiferente, porque no se b...