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Márquetin callejero

 ¡... No, no se amontonen para todos hay, si dale, dale pésale un kilo, al otro señor otro kilo más. Pásale la bolsa, pásale pásale. Para todos hay, no se amontonen. Dale a la señora, dale también al otro señor. Dale al carro rojo. Al azul, al azul también. Dale al otro, si un kilo más. otro más...Nos volvimos locos, todo está en oferta. Dale a ella un kilo más. Ya si uno más, uno más por allá ...! Son los sonidos que se filtran hasta mi habitación, y logro identificarlos, sin duda esta acústica proviene de la amplificación de un típico megáfono. Lo otro que logro inducir, basado en la diatriba que llega a mis oídos con una generosa dosis alta de decibeles, que la fuente de toda esta estridencia sonora es sin duda algún típico buhonero , o vendedor itinerante que está pasando por mi calle. Lo que me llama la atención de esta lírica acústica es, por un lado, escuchar los efusivos llamados a la acción, ya que en general en esta comunidad donde vivo, es muy poco frecuente escuch...

¡¡Compre ahora !! ... ¡¡Compre ya!!

Un mercachifle digital dirigiéndose a su auditorio

Oferta del día : "Certificados Digitales"

Compre ya, compre ahora, es la oportunidad de tu vida

Que espera pase la voz a un familiar amigo o enemigo, pero pase la voz

Si, si todas las monedas reales, virtuales, tarjetitas, monederos digitales todo aceptamos

Envíenos ya, la capturita de su pago, y al segundo recibirá su certificadito del curso

Y no se olvide de reclamar su regalito especial

Compre, compre ahora y compre ya, y el certificado se lo descargará…

Pareciera que estoy escuchando al buhonero, cuando está pasando por el barrio ofreciendo sus ofertas a voz en cuello, para animar la venta de todas las cosas en desuso que tenemos en casa. Y en esta vecinal campaña de comercio, para afianzar aún más la compraventa y sobre todo llamar la atención de "tutilimundi", no deja de tañer su campanilla, tan igual como el mercachifle de cualquier mercado local, que se desgañita a viva voz para anunciarnos que su mercadería, hoy día está en “ganga”.

Pero no, no es así, ninguno de los casos antes mencionados estoy experimentando. Lo cierto es que estoy asistiendo a la presentación en sociedad de un curso virtual, impartido por cierta plataforma. Y toda esta introducción o presentación de curso, resulta en algo así como, una práctica poco ortodoxa para ejercer un tipo de mercadeo digital. Y ante tal perorata, poco usual y en extremo informal, olvidé el nombre del evento o si acaso lleva algún nombre el curso, pues solo estoy pasmado por la forma exultante de su presentación.

La verdad nunca me ha gustado este tipo de estridencias, menos aún la soporto en el ámbito virtual, pues este tipo de aperturas  ejecutadas por los encargados de dar la información previa del curso, se han hecho muy populares, pero ¡diablos y demonios bulliciosos! Estos mercachifles digitales  resultan ser una especie de reencarnación digital de los presentadores de programas radiales, que gritan y se desgañitan con voz certeramente falsa para llamar la atención, más no brinda un ápice de buena información. Al menos, si hablaran menos, y lo hicieran en un tono normal sin tanto aspaviento, estoy seguro de que favorecerían a lo que tratan  de presentar o lo que quieren dar a conocer, en fin.

Y después de algunos minutos de estar viendo este talk show digital, me retire antes de iniciar el curso en sí, pues el presentador no paraba de indicar los grandes beneficios de este buen, noble y altruista certificadito que estaba promocionando e impulsando su venta, aún antes siquiera de invitarnos a pasar y mirar, aunque sea de reojo el cursito en cuestión. Sí, me fui sin dudarlo y más rápido que apurado, pues este certificadito, asegura, testificaba y daba fe, de una acreditación de 22 horas lectivas. Pero este curso o entrenamiento, solo tendría una duración de menos de dos horas o menos.

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