Un mercachifle digital dirigiéndose a su auditorio
Oferta del día : "Certificados Digitales"
Compre ya, compre ahora, es la oportunidad de tu vida
Que espera pase la voz a un familiar amigo o enemigo, pero pase la voz
Si, si todas las monedas reales, virtuales, tarjetitas, monederos digitales todo aceptamos
Envíenos ya, la capturita de su pago, y al segundo recibirá su certificadito del curso
Y no se olvide de reclamar su regalito especial
Compre, compre ahora y compre ya, y el certificado se lo descargará…
Pareciera que estoy escuchando al buhonero, cuando está pasando por el barrio ofreciendo sus ofertas a voz en cuello, para animar la venta de todas las cosas en desuso que tenemos en casa. Y en esta vecinal campaña de comercio, para afianzar aún más la compraventa y sobre todo llamar la atención de "tutilimundi", no deja de tañer su campanilla, tan igual como el mercachifle de cualquier mercado local, que se desgañita a viva voz para anunciarnos que su mercadería, hoy día está en “ganga”.
Pero no, no es así, ninguno de los casos antes mencionados estoy experimentando. Lo cierto es que estoy asistiendo a la presentación en sociedad de un curso virtual, impartido por cierta plataforma. Y toda esta introducción o presentación de curso, resulta en algo así como, una práctica poco ortodoxa para ejercer un tipo de mercadeo digital. Y ante tal perorata, poco usual y en extremo informal, olvidé el nombre del evento o si acaso lleva algún nombre el curso, pues solo estoy pasmado por la forma exultante de su presentación.
La verdad nunca me ha gustado este tipo de estridencias, menos aún la soporto en el ámbito virtual, pues este tipo de aperturas ejecutadas por los encargados de dar la información previa del curso, se han hecho muy populares, pero ¡diablos y demonios bulliciosos! Estos mercachifles digitales resultan ser una especie de reencarnación digital de los presentadores de programas radiales, que gritan y se desgañitan con voz certeramente falsa para llamar la atención, más no brinda un ápice de buena información. Al menos, si hablaran menos, y lo hicieran en un tono normal sin tanto aspaviento, estoy seguro de que favorecerían a lo que tratan de presentar o lo que quieren dar a conocer, en fin.
Y después de algunos minutos de estar viendo este talk show digital, me retire antes de iniciar el curso en sí, pues el presentador no paraba de indicar los grandes beneficios de este buen, noble y altruista certificadito que estaba promocionando e impulsando su venta, aún antes siquiera de invitarnos a pasar y mirar, aunque sea de reojo el cursito en cuestión. Sí, me fui sin dudarlo y más rápido que apurado, pues este certificadito, asegura, testificaba y daba fe, de una acreditación de 22 horas lectivas. Pero este curso o entrenamiento, solo tendría una duración de menos de dos horas o menos.
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