Y otras buenas nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos. En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían que tal o cual cosa, al igual como ahora, estos duchos timadores te hacían pensar que aquello en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta. Sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", no había lugar a reclamo, pues simplemente te hacían ver que...
Cuando éramos chibolos mis hermanos y yo, siempre estábamos en casa de la abuela materna, nuestra madre siempre nos llevaba a visitarla . Yo en particular terminaba almorzando en casa de la abuela e invariablemente por alguna razón, lo realizaba, extemporáneamente. En casa de la abuela gustaba de preparar su arroz, para mi gusto, hasta sobre cocerlo al punto en que se tornaba concolón, - dícese del arroz que por el hecho de un exceso en su cocción, pierde completamente la humedad que le da una cocción regular por lo que, al someterla a mayor exposición de ésta, los granos terminan adheridos a las superficies internas de la olla y se tornan en una especie de corteza dorada, muy crocante para mi gusto y que mucha gente venera y adora tal textura y color,- sin embargo, ahora y como entonces siento repulsión por éste modo de preparar dicho cereal. Yo cándidamente, por no rehusar al gesto de la abuela que muy afectuosamente calentaba para mí, dicho platillo, optaba por una soluci...