Ir al contenido principal

Con cuál me quedo

MIS REVELACIONES

Bueno, no es parte de un programa que esté llevando ajustado a una dieta  específica, tampoco es la respuesta a una recomendación de algún especialista ducho en los quehaceres de "vida y salud", o de cualquier otra persona. En absoluto, más bien es parte de una manía, y que con el tiempo se ha transformado en un rito perenne y diario, que está más alejado a cualquier idea de sano, santo y saludable.

Y es que lo inicié hace ya algunos años, más bien, por gusto y gana de hacerlo, qué movido por otro formato más sublime, o noble que, el de las buenas prácticas nutritivas para mantenerse igualmente equiparado al concepto de modelo ideal: fuerte, sano, y robusto o algo parecido.

A primera hora, después de levantarme y antes de todo, tengo que beber un vaso de agua fría o tibia, pero con un limón ácido bien exprimido. Mi mujer me dice que no debo hacer aquello porque podría tener problemas de gastritis, dado a la acidez del limón, pero yo hago caso omiso a dicho argumento, y prosigo con este rito diario.

Y es que de tanto en cuando se me revelan epifanías. ¡Diablos! A otros seres predestinados se les revela, o tienen iluminaciones en forma más o menos divina, mística o filosofal, que cambian sus vidas y hasta trascienden ellas. Las mías, por el contrario, no aspiran a tanto y son más prácticas y un tanto caprichosas, creo que no persiguen un fin tan elevado o sublime, o al menos útil, sólo tiene la pretensión de perseguir la inutilidad de hacer o dejar de hacer algo, y que indefectiblemente no cambiará mi vida para mejor o peor. No, sólo es un pequeño capricho, tal vez inocuo e irrelevante, pero, al cual estoy obligado a obedecer como una bula expresa, o peor aún hasta que otra iluminación me releve de dicho convenio o alianza, y creo sin duda, será otra tanto o más inútil que la anterior.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Locos por la tecnología

< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...

Cómo escribir CV

Érase una vez en los tiempos muy muy lejanos, donde los currículos personales se escribían literalmente muy diferente como se los hace ahora. Jamás llevaban foto, pues se promocionaba las cualidades de la formación y performance académico. Consignabas en él, los números de tu libreta electoral, era una especie de documento de identificación personal (D.N.I) primitivo, este tenía tres cuerpos a manera de un mini tríptico. Estaba relleno de cuadros para poner en ellos los sellos que acreditaban que religiosamente habías concurrido a cada proceso electoral, y por lo tanto, eran la huella de un ciudadano hecho y derecho. También era super importante consignar en el C.V., el número de libreta militar. Tener este documento era un comprobante que daba fe de haber cumplido en algo con la patria (servicio militar "obligatorio"). Aunque todos sabíamos que los mismos militares te los vendían.  En aquellos tiempos no había teléfonos móviles, por lo que escribías el número de tu teléfono...

“SE NECESITA SEÑORITA CON BUENA PRESENCIA”

Era el enunciado enmarcado en forma de letrerito que uno veía por todo lado y a lo largo y ancho de la ciudad. Ya parecía más un eslogan de uso común y obligatorio que toda empresa grande o chiquita, exponía y revelaba en cualquier gacetilla de empleos, o hasta en las fachadas de sus locales a manera de anuncio o requerimiento. Y esto de la “ buena presencia ” era el único elemento a franquear por cualquier señorita veinteañera que deseaba alcanzar un puestito o trabajito en cualquier emprendimiento, sobre todo en el área de servicios. Sí, y lo que estaba implícitamente escrito en este quinteto de palabras, se debía de leer como un “estego”, cuya real traducción era: " se necesita una joven agraciada, no más de veinte y pocos años, pues una de treinta, es un vejestorio para estos empleos ". Y lo más importante, " estar dotada de generosas y exuberantes curvas, para este caso cuanto más, mucho mejor ". Aquello de la preparación técnica, o académica de la soli...