Y otras buenas, nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos . En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían tal o cual cosa, al igual como ahora, esos duchos timadores te hacían pensar que aquello, en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta, sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que, nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", porsupestos, no había lugar a reclamo, pues simplemente te hací...
Realmente es poco el tiempo que llevan viviendo entre nosotros y sin embargo, ya hemos aprendido hasta de su cocina, resulta fascinante y curioso. Han visto que nuestros tequeños son microscópicos comparados con los suyos, es más hay que pedir ayuda extra para devorarlos. Si se te antoja uno de ellos, y vas con alguien más, ¡diablos! la otra persona tiene que cargarlo al hombro mientras tú por el otro extremo vas acometiendo con furia. Al comprar nuestros tamales domingueros, que parecen ser una masa más o menos de color que no identifico su tonalidad, ladrillada, naranja, amarilla, bueno no sé., viene envuelta en mil hojas de plátano y la única que parece limpia es la más interior, pues las otras como las recogieron de la chacra las pusieron. No se tomaron la molestia de asearlas un poco. Y a gritar más emocionado que el mismísimo Arquímedes la genial interjección EUREKA si es que contraste un pedacito de pollo, u otro más microscópico pedacito de cebo si lo pediste de puerco...