Y otras buenas, nobles y desinteresadas ofertas Trato de evitar tropezar o caer por cualquier dominio digital que me invitan a ciertos cursos, entrenamientos o certificaciones, y que prometen, juran y re-juran que estos serán gratuitos . En nuestro pasado inmediato, antes del auge de las plataformas digitales, había que prestar mucha atención a la "letra chiquita" que venía adjunta en cualquier formato impreso, que prometían tal o cual cosa, al igual como ahora, esos duchos timadores te hacían pensar que aquello, en donde ponías tu firma, conseguías una genial oferta, sin leer pormenorizadamente el detalle draconiano escrito en formato ridículamente pequeño y sumamente frondoso, adjunto por algún lado del documento, por lo que, nadie atinaba a leer aquello. Más cuando lo que imaginabas como una ganga o una oportunidad única. Al final, lo recibido no se ajustaba a la "eficiente propaganda promocional", porsupestos, no había lugar a reclamo, pues simplemente te hací...
Era el enunciado enmarcado en forma de letrerito que uno veía por todo lado y a lo largo y ancho de la ciudad. Ya parecía más un eslogan de uso común y obligatorio que toda empresa grande o chiquita, exponía y revelaba en cualquier gacetilla de empleos, o hasta en las fachadas de sus locales a manera de anuncio o requerimiento. Y esto de la “ buena presencia ” era el único elemento a franquear por cualquier señorita veinteañera que deseaba alcanzar un puestito o trabajito en cualquier emprendimiento, sobre todo en el área de servicios. Sí, y lo que estaba implícitamente escrito en este quinteto de palabras, se debía de leer como un “estego”, cuya real traducción era: " se necesita una joven agraciada, no más de veinte y pocos años, pues una de treinta, es un vejestorio para estos empleos ". Y lo más importante, " estar dotada de generosas y exuberantes curvas, para este caso cuanto más, mucho mejor ". Aquello de la preparación técnica, o académica de la soli...