No es un lenguaje vernacular, o lengua extranjera, que se está apoderando de nuestro léxico habitual, más bien es una especie de habla domesticada, muy propio de estas tierras, esmirriadamente refinada, labrada y esculpida en las litografías etéreas de las mentes de los sibaritas intelectuales de la calle. Y su uso se extiende y se hace más vertiginosoque virus en pandemia , pero a diferencia de ésta última, no deja muertos ni heridos, sólo desubicación, por la falta de entendimiento real del significado de las palabras escuchadas. Estoy seguro que pronto se derramará su uso, y éste desalojará inevitablemente a nuestra lengua materna, tal cual nos enseñaron en la escuela, pues los chibolos ahora ya son en extremo avispados en su uso, por lo que me queda solo dos opciones, el de ir aprendiendo su uso, o voy practicando el lenguaje de señas, pues de lo contrario será como un diálogo de sordos. Y es que esta singular forma de hablar ha sido acuñada por la "real academia de la l...
< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...