... Creo que cielo está en mi patria y yo aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno, o qué les pasa, o son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues en su seno nacional lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, "casi todo”. Tienen pan, un buen lecho, y gran "techito" y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde "techito" el que da cobijo a sus quejumbrosos huesos. Esas moradas ya casi parecen mansiones. Tienen más que un pobre pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados", pero qué digo, si ahora, el colorcito de la opulencia es el "black" y con esta paleta de color se olvidaron del racismo que representaba ese color, bueno despues de todo algo bueno afloró, pero dejemos las ramas y volvamos a...
No es un lenguaje vernacular, o lengua extranjera, que se está apoderando de nuestro léxico habitual, más bien es una especie de habla domesticada, muy propio de estas tierras, esmirriadamente refinada, labrada y esculpida en las litografías etéreas de las mentes de los sibaritas intelectuales de la calle. Y su uso se extiende y se hace más vertiginosoque virus en pandemia , pero a diferencia de ésta última, no deja muertos ni heridos, sólo desubicación, por la falta de entendimiento real del significado de las palabras escuchadas. Estoy seguro que pronto se derramará su uso, y éste desalojará inevitablemente a nuestra lengua materna, tal cual nos enseñaron en la escuela, pues los chibolos ahora ya son en extremo avispados en su uso, por lo que me queda solo dos opciones, el de ir aprendiendo su uso, o voy practicando el lenguaje de señas, pues de lo contrario será como un diálogo de sordos. Y es que esta singular forma de hablar ha sido acuñada por la "real academia de la l...