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El antediluviano hot mail

Darme: "El alta" o "De alta" Las modas tecnológicas no excluyen a nuestros correos [personales, profesionales u otros], a partir de los cuales nos valemos para interactuar , entre otras cosas, con cualquier plataforma digital. Por un lado, hay ciertos browsers populares que cierran sus sobrevaloradas puertas, para que tu barco transite por cualquier mar digital , a menos claro, que uses su propia app de mensajería. A sí mismo, cualquier suscripción a ciertas páginas informativas digitales, estas te susurran algo así como: "Sugerimos NO suscribirse con correos de Hotmail que con frecuencia no entrega los envíos masivos" Concretamente, para cualquier mandado digital uso y reúso mi viejito y al parecer anticuado hotmail , y como decía líneas arriba, ahora cada plataforma aspira a someternos a sus particulares novísimos medios y modos de mensaje...

ANTES DE IR A UN HOSPITAL

De pronto, si necesitas de los servicios médicos inmediatos, pues de súbito, alguna dolencia, o mal se le ocurrió manifestarse en tu cuerpo, en plena madrugada, y éste hace que te sientas fatal, percibes que estás en las horas últimas, antes de pasar al otro lado. ¡One moment please!, antes tienes que preguntarte, si lo que te aqueja es una urgencia, o una emergencia.

¡Diablos!, cómo saber si es uno, o lo otro, y cómo distinguirlos, hay algún método, o manera, pues yo francamente, como diría el comercial, “desconozco mayormente”.

Sólo alcanzo a distinguir tal vez una consonante, o una vocal, de más o de menos, en dichas acepciones, pero la idea de premura, al parecer que yo presumo no se ajusta al criterio del hospital.

Y es que el cuadro clínico que presento, al menos para mí resulta grave, que precisa la inmediata intervención de un galeno, para apaciguar mis males.

Pero los encargados de la admisión del centro hospitalario al parecer no comparten la misma opinión. Y si no cumples con los requisitos de admisibilidad, no hay mal que valga la pena, y tal cual llegaste serás despachado.

De repente piensan los encargados de regentar éstos, que nos encanta ir a un hospital de madrugada, para jugarles alguna bromilla, por nuestra falta de sueño, apnea, o insomnio crónico. Y ya deberíamos estar en casa, en nuestras camitas y bien dormidos, y dejar de hostigar, porque es un hospital de urgencias, o emergencias, o como sea que se les llame.  

Pienso acaso, deberíamos llevar a manera de precaución, o tener perpetuamente a mano, una declaración jurada y por escrito, si es posible con firma legalizada ante un notario de renombre, y para dar mayor fe, que aquello que estás diciendo es verdad, pues tu palabra, bueno en general la palabra de cualquiera está muy subvaluada, es decir, no vale nada, por o que tienes que agenciarte en lo posible de un par de testigos que den fe, que lo dicho es la purita verdad y que en verdad te estas muriendo.

En este punto es más probable que te mueras, pero no del mal, que te llevó al nosocomio, sino, por el mal rato que te harán pasar estos nobles seres. Por lo que, mejor quédate en casa, y ruega que los espíritus sanadores y las hierbitas que despreciabas y que gentilmente te los preparaba y ofrecía tú abuela, o tú vieja, obren su milagro, de lo contrario, como dirían los chibolos, ya fuiste.



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