Te imaginas si nuestra cultura y forma de vida fuera poderosa como una del primer mundo. Todas las culturas del mundo tratarían de imitarla o cuando menos parecérsele. Las películas de Hollywood, se pelearían por retratar nuestras vidas y costumbres diarias. Te imaginas las polladas como fiestas emblemáticas , donde todas las ciudades del mundo quisieran imitar y tendrían sus versiones más regionales y propias de acuerdo a características singulares. Las fiestas costumbristas se propagarían en todos los centros urbanos, edificios multi y plurifamiliares como símbolo de buena vecindad con bandas y todo, de duración mínima de un par de días con su santito incluido. El comercio formal se reemplazaría por el informal, en consecuencia, el comercio ambulatorio, sería una forma de vida a imitar en cualquier parte del mundo. Se invitaría a los lotizadores de calles -putativos ad hoc , ad infinitum de este sistema- a exponer en los más afamados foros de economía mundial, dictando cáted...
< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...