Te
imaginas si nuestra cultura y forma de vida fuera poderosa como una del primer
mundo. Todas las culturas del mundo tratarían de imitarla o cuando menos
parecérsele.
Las
películas de Hollywood, se pelearían por retratar nuestras vidas y costumbres diarias.
Te
imaginas las polladas como fiestas emblemáticas, donde todas las ciudades del
mundo quisieran imitar y tendrían sus versiones más regionales y propias de
acuerdo a características singulares.
Las
fiestas costumbristas se propagarían en todos los centros urbanos, edificios
multi y plurifamiliares como símbolo de buena vecindad con bandas y todo, de
duración mínima de un par de días con su santito incluido.
El
comercio formal se reemplazaría por el informal, en consecuencia, el
comercio ambulatorio, sería una forma de vida a imitar en cualquier parte del
mundo. Se invitaría a los lotizadores de calles -putativos ad hoc, ad infinitum de este sistema- a exponer en los más afamados
foros de economía mundial, dictando cátedras de curso tales:
. Cómo eludir el control fiscal.
. Amedrentamiento l y ll.
. Introducción a la coerción avanzada.
. Historia de las calles limpias y bien
cuidadas (Electivo y no obligatorio).
Así
entre otras cosas, sería una costumbre muy sana de exigir y protestar, tomando calles
con bloqueo de carreteras y los vandalismos como expresión sublime de esa noble
exigencia de derechos. Cualidades que serían la envidia de otros países, que no
darían estos por emularnos, pero por más que se esforzarían no podrían
alcanzarnos.
Ni
que decir del transporte público será muy cool viajar en minibuses que evaden
e ignoran cualquier señalética de tránsito. La impericia, la falta de
educación, y de cualquier examen que acredite un verdadero profesionalismo de
la praxis, serían mundialmente admiradas y todos los alcaldes de las principales
ciudades del mundo nos visitarían para vivir de cerca estas experiencias
maravillosas y plasmarlas en sus propias realidades domésticas.
Los
rascacielos urbanos de todas las ciudades llegarían a ser anticuado y obsoletos
darían paso a nuestro brillante modelo de construcción de casas de nunca
acabar, sería muy de moda y genial y de paso dar al paisajismo un toque muy rústico y
chic. Modelos innovadores que además evitan la tributación, pues casa no
terminada no paga impuestos. Y a quien le gusta pagar impuestos a nadie, ni al
señor tributación.
En
general el desarrollo planificado y pensado sería cosa impensable. La
espontaneidad y la improvisación sería la norma, donde plantas tu bandera
construyes tu casa, sería un extraordinario aporte, de mil años de adelanto y
visión de las nuevas sociedades modernas.
Me imagino cuantos premios, reconocimiento nos serían otorgados, faltarían categorías del nobel para premiar tanto adelanto innovación y visión de futuro.
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