Versus mi eterno comportamiento nocivo ¡Diablos!, no imaginaba cuán grave y letal ha sido hasta ahora mi comportamiento en extremo nocivo, éticamente inaceptable y, de hecho, punible. Hasta ahora, las premisas de la sustentabilidad ambiental me eran familiares, pero tras asistir a una zambullida sobre estas cuestiones, ahora ya no me quepa duda, que durante todita mi vida he transgredido las normas morales de la eco-sustentabilidad. En consecuencia, después de tal entrenamiento tomaré medidas inmediatas a fin de corregir mi errado “ modus vivendi ” . De ahora en adelante, mis duchas de aseo personal serán cronometradas a solo dos minutos, ni uno más . Y saldré de ellas así esté enjabonado, y aun me falte restregarme con mi pedazo de teja o piedrita de río, pues, pese a vivir en un mundo lleno de agua, la aprovechable y potable cada día es más escasa. Limitaré al mínimo el uso de mi bien querido Android , pero definitivamente descartaré de plano emplear cualquier tipo de iOS . Pero seg...
Nunca llamo por teléfono a mi viejo*, generalmente lo hago solo en fechas específicas circunscritas al calendario festivo familiar. Ya que vivo en otra ciudad, mi comunicación es a través de plataformas virtuales de video muy de moda en esta era digital. De hecho, es él quien siempre está llamando por teléfono, para saludar o para preguntar por la familia, siempre está pendiente de nosotros sus hijos, pese a que todos ya somos adultos. Cierto día, tratando de ubicar a alguno de mis hermanos y puesto que no lograba localizarlos en sus móviles particulares, en sus redes sociales, ni en cualquiera de sus otras plataformas de comunicación, ¡diablos! Ahora con tantas herramientas virtuales de comunicación a nuestro alcance y estamos más incomunicados, se me ocurre llamar a mi viejo para ver si me puede contactar con alguno de ellos. De manera que, le marco a su teléfono y contesta inmediatamente: - ¡Si aló. Aló! Me contesta. - ¡Aló, soy yo! Le retruco. - ¡Quién habla. Quién es! ...