… creo que el cielo está en mi patria y aun no me entero Las gentes septentrionales deben andar algo desquiciadas, les falta un perno , o qué les pasa, son acaso extraterrestres, pero de este mundo. Pues lo tienen absolutamente “todo”, o bueno, casi “todo”. Tienen techo, pan y un buen lecho, y toditos ellos garantizados. De hecho, digamos que es más que un humilde techito donde viven, pues sus quejumbrosos huesos son cobijaditos al amparo de sus cuasi mansiones. Tienen más que, un humilde pancito diario disponible en sus amplias mesitas, para llenar a diario sus opíparos estómagos. Sus billeteras al ser incapaces de albergar tanto billetito verde, pues, alojan en ellas solo "plastiquitos dorados". Viven en barrios inexpugnables, y de yapa, cuentan con seguridad contratada para evitar que cualquier persona fisgona ose en echarles una miradita. Y toda su vida por aquellos lares es un mar de lágrimas. Padecen de traumas, estrés de todos los números. Son presas fáciles de...
Usando el bus de transporte público por primera vez Una de mis hijas hasta ahora nunca había usado los buses de transporte público de la ciudad, más ahora, que ya es una universitaria, está en la necesidad de hacer uso de dicho sistema. Es más, nunca se ha preocupado por orientarse en la ciudad, pues, su madre o yo, la llevábamos a donde necesitaba ir, de manera que, los nombres de las calles, plazoletas, avenidas, paraderos y, hasta los límites de algunos distritos le eran extraños y no familiares. De manera que, me intrigaba por qué anotaba en alguna libreta todo lo que nos preguntaba acerca del nombre de algunas calles, de ciertos bypass , algún santo y seña característico del mobiliario de la urbe, o edificio, en fin, que le permitan orientarse y no pasarse de los paraderos correctos hasta llegar a su universidad, o en su retorno a casa, pues estaba resuelta a usar el transporte público, común y corriente. Inocentemente le pregunto porqué no usas tu móvil para tal fin y, así te...