No hay chat En la actualidad no hay institución pública o privada, de la más encumbrada a la más humilde, que esté ajena a esta tendencia de los lenguajes generativos, en consecuencia, como la moda no incomoda, sobre todo no incomoda a los genios gestores y responsables de poner en marcha estas tecnologías, para que estas entidades parezcan muy innovadoras, aun cuando, de seguro lo que menos les importa, es solucionar problemas y necesidades reales de sus parroquianos. Por lo que, todos anhelan o ya tienen sus “chat Bot” como plataformas que te dan la bienvenida, y claro cómo debe ser y como corresponde a empresas de nuestro tercer o quinto submundo, después de un encuentro cercano con estos promp t implementados, no nos quedarán más ganas de nuevamente contactarlos. Estaría de acuerdo y seria genial si este software hubiese sido juiciosamente entrenado, o cuando menos, se les haya ocurrido copiar sobre sus lomos digitales, buenas y útiles formas de ayuda, algo así como “primeros auxi...
¡... No, no se amontonen para todos hay, si dale, dale pésale un kilo, al otro señor otro kilo más. Pásale la bolsa, pásale pásale. Para todos hay, no se amontonen. Dale a la señora, dale también al otro señor. Dale al carro rojo. Al azul, al azul también. Dale al otro, si un kilo más. otro más...Nos volvimos locos, todo está en oferta. Dale a ella un kilo más. Ya si uno más, uno más por allá ...! Son los sonidos que se filtran hasta mi habitación, y logro identificarlos, sin duda esta acústica proviene de la amplificación de un típico megáfono. Lo otro que logro inducir, basado en la diatriba que llega a mis oídos con una generosa dosis alta de decibeles, que la fuente de toda esta estridencia sonora es sin duda algún típico buhonero , o vendedor itinerante que está pasando por mi calle. Lo que me llama la atención de esta lírica acústica es, por un lado, escuchar los efusivos llamados a la acción, ya que en general en esta comunidad donde vivo, es muy poco frecuente escuch...