No hay chat
En la actualidad no hay institución pública o privada, de la más encumbrada a la más humilde, que esté ajena a esta tendencia de los lenguajes generativos, en consecuencia, como la moda no incomoda, sobre todo no incomoda a los genios gestores y responsables de poner en marcha estas tecnologías, para que estas entidades parezcan muy innovadoras, aun cuando, de seguro lo que menos les importa, es solucionar problemas y necesidades reales de sus parroquianos. Por lo que, todos anhelan o ya tienen sus “chat Bot” como plataformas que te dan la bienvenida, y claro cómo debe ser y como corresponde a empresas de nuestro tercer o quinto submundo, después de un encuentro cercano con estos prompt implementados, no nos quedarán más ganas de nuevamente contactarlos.
Estaría de acuerdo y seria genial si este software hubiese sido juiciosamente entrenado, o cuando menos, se les haya ocurrido copiar sobre sus lomos digitales, buenas y útiles formas de ayuda, algo así como “primeros auxilios informativos”, de manera que, a través de este primer contacto con su “luz-guía”, haga visible nuestros caminos perdidos, en consecuencia, poder escuchar y sobre todo escoger una alternativa de solución adecuada, para nuestro obscuro problema, problema que nos llevó a sus puertas y dominios digitales, y al final tenga una alternativa de solución. Sí, definitivamente estuviese de acuerdo, si el sentido común fuera su inspiración.
Pero qué esperar cuando solo se los usa para reemplazar al humano. Y mal que bien el operador en el pasado inmediato, antes de su destitución, por lo menos este ser de carne y hueso tenía la paciencia y sabiduría de aguantar nuestras emociones efervescentes, originadas por aquellas empresas para la cual laboraban, ya que estas se esmeraban y, se esfuerzan con empeño en hacer de sus servicios al cliente o ciudadano un gran fastidio. Más ahora, a estos nuevos baratos y fríos softwares no hay modo de hacerlos depositarios de nuestras “descargas biliares”. Aun cuando se los denomina falsamente como “chat”. En un medianamente hecho y derecho “chat” hay precisamente eso, “charla”, más con estas novedosas maquinitas no hay tal. Ya que solo funge como una condenada máquina grabadora-reproductora que te direcciona sin “ton ni son” a un menú de opciones tan o más odiosos que estas, y que nunca solicitaste, y que tampoco es lo que buscas.
¡Diablos! lo más frustrante es no poder expresarle unas palabras sentidas de cariño y simpatía hacia su distinguida familia como, su madrecita u otro miembro ilustre de su buena parentela, porque solo es una máquina grabadora-reproductora, en consecuencia este pérfido y falso “chat Bot” tan o más falso como la misión y visión de estas empresas, que se empeñan en hacer de nuestros días unos recordatorios permanentes, que nosotros, como clientes somos la “última rueda del coche” y, que nuestras urgencias y necesidades, pues simplemente le importan un bledo. En consecuencia, hacerles llegar nuestras animadas diatribas, sería poco útil y caerían en saco roto.
Más bien he llegado a creer que están precisamente allí, o las han ubicado estratégicamente de ese lado del canal de comunicación, para animarnos a desistir de cualquier intento de establecer un verdadero y real vínculo comunicacional con otro ser humano, y este pueda habilitar algún canal de trasmisión del mensaje alternativo para que nuestras cuitas tengan eco y solución
fin primera parte...
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