Ir al contenido principal

LO BARATO SIEMPRE RESULTA MÁS CARO

Una cita oftalmológica Las consecuencias de estar chiuán En nombre de un supuesto ahorro económico dado a que ando chiuán *, me dispongo a emplear aquellas alternativas que las comunas locales, o vecinales, han puesto a disposición de la comunidad, para que en estos lugares se ocupen de la salud corporal. En consecuencia, "a precio reducido" , puedes hacerte un mantenimiento preventivo o correctivo de tú salud corporal. Es así que me propongo utilizar estos llamados policlínicos, o algo así. Infiero que lo de “ poli ” está referido a que abarcan múltiples de áreas en cuestiones de salud. Con ese afán me dispongo a examinarme la visión, pues hace ya buen rato que no renuevo mis viejitos lentes, y unido al hecho [que] muy a menudo estoy sometiendolos a refriegas juiciosas, en consecuencia, mis binóculos, y las micas en específico, lucen gastadas y llenas de rayas, ya están muy, muy opacas, lo cual incrementa la dificultad mía para lograr conseguir una limpia y diáfana visión. C...

La App que falta

A nuestros vehículos

Solo ayer los vehículos disponían de dos o tres indicadores, que nos informaban sobre el millaje o kilometraje por hora, los niveles de combustible, y alguno que otro indicador sobre la carga de las baterías y los fluidos, más nada.

Creo que hoy, hay demasiados aparatos, dispositivos, indicadores, apps, en fin; innumerables botoncitos, y por medio de los cuales, nos informa de todo lo que sucede en el mundo exterior, y así como lo que ocurre al interior de este pequeño espacio privado que es nuestro vehículo.

Hay demasiada información de uno u otro dispositivo, de hecho, puede suceder que, jamás sepamos para qué sirven tales o cuales botones por lo incontables que están por todo el vehículo.

A través de ellos inmediatamente sabemos, si la presión de cierto fluido o gas es el adecuado. Nos indican la ruta y el camino del objetivo elegido y en este journey nos provee en todo momento con nuestros hits favoritos. Nos recuerdan la temperatura exterior reinante, y climatizan nuestro privativo ambiente para un mejor disfrute. Se preocupan por informarnos sobre alguna estación cercana donde abastecer si acaso el indicador de combustible ha percibido que los niveles de este están llegando a ser críticos, en fin. Todo lo que puedas imaginar está al alcance de nuestra mano.

Sin embargo, pese a todas estas características que se suponen hacen de la conducción una experiencia relajante, fresca y hasta divertida, al menos en los conductores de estas tierras, al parecer ha tenido un efecto contrario, pues ni bien se sientan al volante, el estrés y el escaso sentido común se apoderan de todos nosotros. Y digo nosotros porque soy el rey del, "tira la piedra y esconde la mano" o, mejor dicho, lanzo mil improperios y me las pico*.

De manera que, tal vez debería de implementarse una app, a manera de un aparatito dispuesto en la parte superior del techo, precisamente donde se ubica el conductor, de manera que, al detectar cualquier infracción que, cometa este, falte o se salte las reglas de conducción, ignore las señaléticas, mezquine un elemental respeto por otros conductores, y mejor aún por los transeúntes, en fin, esta app inmediatamente en la fracción de un milisegundo, se active automáticamente.

Y producto de esta activación resulte en algo así como, una soberana bofetada, pero de esas que te dejan el cachete más rojo que la señal del semáforo que se ignoró, como para que la próxima vez que se incurra en alguna falta de las expuestas, u otras por implementar, ni siquiera estaremos tentados en soslayar.

Es más, sugiero amablemente que dicha acción física correspondería de ir acompañada de otra acción acústica, como la entonación de algunos estribillos, seleccionados con lo mejor del repertorio acuñados por el mismo piloto, y que le hagan recordar al impenitente conductor de donde vino y adonde ira. Al menos literal y metafóricamente, tan igual como los que grita, re jura y perjura a diestra y siniestra, el mismo que está al volante.

De esta manera, tendremos algo así como:

  • -     Al no usar las luces direccionales para cambiar de dirección, se activaría la app, y esta desencadenaría dos acciones, una, liberando un señor sopapo, y dos, se acompañaría de un audio cuyo estribillo para este caso diría: ¡Hijo de tu Pink floyd, realiza la señal respectiva!
  • -    Te pasaste la luz roja, y después de un doble cacheta“don”, porque hay que ser muy punitivos con estos temerarios conductores, le vendría muy bien a renglón seguido un lindo improperio como: ¡Hijo de p… Qué caraj…  crees que haces!.
  • -  O cuando no respeta a los transeúntes, y ocupa los cruceros peatones.  Ya puesto en vereda con su bofetón respectivo, le correspondería: ¡Óyeme recon… respeta a tu prójimo!
  • -     Y una más, cuando arroja basura por la ventana del carro. No lo tengo muy claro si los epítetos deberían de lanzarse a la par del sopapo, o inmediatamente después de este, bueno habría que someterlo a votación, claro como correspondería a toda “civilización” democrática, pero, en cualquier caso, el audio responsorial para este particular caso sugiero: “La calle no es tu basurero, métetela por el…”

Creo que es tiempo de encarar la pésima conducción con esta obligatoria y genial app. Y doy por hecho que, si esta se impondría en todo vehículo, seriamos la nación modelo en excelencia y responsable conducción, o mejor aún seríamos la primera nación sin coches en la calle.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Locos por la tecnología

< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...

Inteligencia artificial

Un poco acerca de algoritmos generativos, evolutivos y otras hierbas digitales Es un temor genuino y real que tienen las personas, sobre un futuro próximo y, dado al avance de la ciencia y la tecnología , en ese futuro mediato se llegue a reemplazar completamente a los humanos, por un dominio basado en inteligencia artificial . Pero ello ya es una realidad, hay innumerables tareas que se han sistematizado, y de hecho, hay tareas y trabajos tan tediosos, otros de extrema peligrosidad o de precisión microscópica que sólo las máquinas pueden realizar. Es un hecho también, que hasta el móvil y ordenador que uso a diario son ultra y super Smart , algo así como, más listos que yo, bueno, diría que no soy el tipo más listo del mundo, pero al menos estos aparatitos han venido a ser mi vida más placentera. Me conocen mejor que yo mismo. Me avisan cuando debo despertar, saben de la música, lectura, las pelis que me agradan, y las segregan sabiamente para mi satisfacción. Me abren el correo, se a...

Cómo escribir CV

Érase una vez en los tiempos muy muy lejanos, donde los currículos personales se escribían literalmente muy diferente como se los hace ahora. Jamás llevaban foto, pues se promocionaba las cualidades de la formación y performance académico. Consignabas en él, los números de tu libreta electoral, era una especie de documento de identificación personal (D.N.I) primitivo, este tenía tres cuerpos a manera de un mini tríptico. Estaba relleno de cuadros para poner en ellos los sellos que acreditaban que religiosamente habías concurrido a cada proceso electoral, y por lo tanto, eran la huella de un ciudadano hecho y derecho. También era super importante consignar en el C.V., el número de libreta militar. Tener este documento era un comprobante que daba fe de haber cumplido en algo con la patria (servicio militar "obligatorio"). Aunque todos sabíamos que los mismos militares te los vendían.  En aquellos tiempos no había teléfonos móviles, por lo que escribías el número de tu teléfono...