¡Obtenga software auténtico! Es el anuncio a manera de cintillo emergente que aparece en la pantalla de mi PC, cada vez que doy inicio a cualquier aplicación de la suite ofimática, en cuyo fondo del color amarillo ocre, resalta ese texto. Esta advertencia se aloja en la parte superior o en el encabezado de la ventana gráfica, en específico, debajo de los cintillos de opciones de las aplicaciones, y se extiende de extremo a extremo. O aquel otro, que se planta en pleno centro de la pantalla invadiendo toda esta, y en ambos casos, me exhorta a obtener alguna licencia para su uso. Y pues como debe ser y también como corresponde, pincho en la pestaña de enviar al tacho a todas estas advertencias, no obstante, sé que nuevamente estarán allí día tras día hasta que proceda a ser un muy noble y juicioso craqueo de estos programitas. ¡ Honor y gloria al buen crakeo ético ! ¡Ah!, pero no hay manera de el...
¡Una prédica envidiosa! De hecho, esta prédica está sustentada en mi incapacidad por tener el mío propio , de lo contrario ya estaría orgulloso yendo de arriba abajo con mi esperpento bajo el brazo, o en específico, montado sobre alguno de estos feos vehículos. Es más, estoy pensando en poner en venta [ ya mismo ] alguno de mis excéntricos y viejitos vehículos * que uso a diario para mi transporte , con el "supuesto, noble y linajudo objetivo" de adquirir uno de estos cajones con ruedas , ¡ sÏ, eso haré ! … en un futuro próximo como dentro de mil años, o algo más inmediato como en una realidad alterna. ¡ S í, sí eso prometo hacer ! Mientras ello ocurre, les cuento que tener un mal llamado deportivo como son esas feas moles llamadas 4 x 4, resulta ser sumamente grotesco , como ya dilucide en artículos previos sobre la nobleza y buen gusto e innato refinamiento de los verdaderos y auténticos autos deportivos . Pero en cuestiones de gustos y colores [pues...