En Apuros parte l Me entero a último momento sobre la convocatoria para aplicar a un empleo en el sector estatal, a solo tres horas para que el proceso de recepción documentaria finalice, pasado ese tiempo dicha ventanilla de aquella entidad cerrará, y si no logro culminar con ese paso, pues sencillamente, no hay manera de acceder al próximo nivel del reclutamiento, y con ello se esfumarían mis deseos de acceder a un empleíto más o menos decente en el sector público. De manera que en casa procedo de inmediato a reunir toda la documentación respectiva, realizo las descargas y rellenado de todo el acervo documentario que solicitan. Pero diablos, cuando uno está realizando una tarea contra reloj, es tu aspiración que todas las circunstancias se alineen, para que todo fluya sin contratiempos. Más en mi caso particular, nunca sucede así, de hecho, al destino le encanta tenderme jugarretas para satisfacer sus caprichos, en consecuencia, cada tarea que, en otras circunstancias sin apremios ...
¡... No, no se amontonen para todos hay, si dale, dale pésale un kilo, al otro señor otro kilo más. Pásale la bolsa, pásale pásale. Para todos hay, no se amontonen. Dale a la señora, dale también al otro señor. Dale al carro rojo. Al azul, al azul también. Dale al otro, si un kilo más. otro más...Nos volvimos locos, todo está en oferta. Dale a ella un kilo más. Ya si uno más, uno más por allá ...! Son los sonidos que se filtran hasta mi habitación, y logro identificarlos, sin duda esta acústica proviene de la amplificación de un típico megáfono. Lo otro que logro inducir, basado en la diatriba que llega a mis oídos con una generosa dosis alta de decibeles, que la fuente de toda esta estridencia sonora es sin duda algún típico buhonero , o vendedor itinerante que está pasando por mi calle. Lo que me llama la atención de esta lírica acústica es, por un lado, escuchar los efusivos llamados a la acción, ya que en general en esta comunidad donde vivo, es muy poco frecuente escuch...