¡Te invito una gaseosita!
Llego a casa sudoroso después de haber practicado mi deporte favorito, me dirijo presuroso al "refri", abro la puerta y allí está. Nos miramos con cariño, la contemplo un momento en todo su esplendor, al mismo tiempo, que emergen en mi memoria las imágenes de aquellas eficientes propagandas que han inundado toda mi existencia, y que hacen de estas bebidas azucaradas de color oscuro, todo un líquido elemento indispensable que está listo y presto a ayudarme a calmar mi sed, ya mismo, o en cualquier otro tipo de circunstancia o momento del día, siempre, siempre estarán allí para alegrar y completar mi vida…
Este oscuro líquido color café es todo lo que necesito, de hecho, no dudo
ni por un segundo, y menos aún me quedo a reflexionar sobre sus "buenos y benefactores beneficios que causan en mí". Como la adicción y sujeción voluntaria, y que a
la larga o la corta afectará mí sistema cardiovascular,
el inmunitario, y un par más de perlas que ya no quiero recordar,
pues el vaso lleno de este líquido que me serví, está burbujeante y ese
efecto gaseoso se incrementa al entrar en contacto con el par de cubitos
de hielo que volqué en él, y que permanecen navegando o flotando sobre él,
mientras lentamente se funden a la espera de mí.
Es tal la unión que nos une con cualquier tipo de estas “buenas generosas y super saludables bebidas de soda", que las "nobles y consideradas gentes" que las
producen, para afianzar aún más esta comunión, [pues] las presentan y
comercializan bajo diferentes formatos, colores, y otras “fantásticas cualidades” como, light, baja en calorías, bajo en azúcares, en fin, para
satisfacer cada gustito y antojito de grandes a chiquitos.
Se podría decir que son parte de la familia, ya que por cierto, la
publicidad nos ha emparentado si bien no filialmente, pero si lealmente,
pues esta propaganda sugiere que “somos una gran familia”. Y no lo
dudo, pues están presentes en la mesa de cada hogar, están allí en cada
evento y ocasión. Cada postal o foto que miro de mi familia o de cualquier
otra, en particular, no reparo en las personas, si no examino si este
líquido elemento gaseoso está presente. Lo considero como un
símbolo omnisciente y omnipresente, como algo infaltable y que sin
duda se debe dar a conocer y hasta recomendar.
De hecho, es muy bien visto, y nadie repara en ello cuando escuchas que
alguien dice: “¡te invito una gaseosita!”, nadie se inmuta o
molesta, al contrario, hay personas que la consideran en verdad como
saludables. ¡Diablos y demonios juiciosos! allí compruebo el
efecto de esta droga socialmente aceptada, resaltada, y exigida por la
sociedad.
Bueno como ya no quiero seguir comentando, ni echando malas vibras sobre este "genial invento", y a despecho de mi agüita de caño [que no busca el lucro solo hidratar de una manera eficiente y natural], me dispongo ya mismo, a beber mi vasito lleno de este burbujeante "encanto", para luego proceder a recostarme plácidamente sobre mi sillón, tal cual lo vi en el spot publicitario, mientras voy fumando un cigarrillo, imitando aquella postal donde se ve a la gente haciendo estas cosas y que indudablemente las hacen parecer como super geniales y muy cool.
Comentarios