Era
el enunciado enmarcado en forma de letrerito que uno veía por todo lado y a lo largo y ancho de la ciudad. Ya
parecía más un eslogan de uso común y obligatorio que toda empresa grande o
chiquita, exponía y revelaba en cualquier gacetilla de empleos, o hasta en las
fachadas de sus locales a manera de anuncio o requerimiento.
Y
esto de la “buena presencia” era el único elemento a franquear por cualquier
señorita veinteañera que deseaba alcanzar un puestito o trabajito en cualquier
emprendimiento, sobre todo en el área de servicios.
Sí,
y lo que estaba implícitamente escrito en este quinteto de palabras, se debía de
leer como un “estego”, cuya real traducción era: "se necesita una joven
agraciada, no más de veinte y pocos años, pues una de treinta, es un
vejestorio para estos empleos". Y lo más importante, "estar dotada de generosas y
exuberantes curvas, para este caso cuanto más, mucho mejor".
Aquello
de la preparación técnica, o académica de la solicitante, saber algún idioma
extra, en general exhibir buen C.V. era completamente irrelevante y hasta era
ofensivo, pues lo que se necesitaba es exhibir, pero otras cosas.
Y
todo esto estaba basado en escrupulosos y concienzudos estudios científicos,
desarrollados por el empleador en cuestión. Tal vez con la ingenua esperanza de
que, sus débiles y pobres servicios brindados, sean disimulados por alguna
distracción chabacana. O en el peor de los casos, nos subestimaban como
consumidores.
De
un tiempo a esta parte, por toda la ciudad está de moda, que cada local público
o privado, exhiban sendos letreros obligatorios que rezan, “En este local y en
todo el distrito se prohíbe todo tipo de discriminación”.
En consecuencia, a raíz de ello, quizás ya no se vea más de estos letreritos colgando o adosados a las fachadas de cualquier local de servicios, que indicaban “se necesita señorita con buena presencia”. Más estos, permanecerán colgados en los ojos críticos y evaluadores del empleador contratante.
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