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un-post.py {"de_moda": "y_viral"}   ¡Diablos! cada vez se me hace más difícil entender todas estas nuevas modas y modismos , sobre todo lo relacionado al "conjunto" de palabras que nutren al nuevo y novísimo {"diccionario": "tecnológico"} . Porque todo este relampagueante y "viral" acervo es y será pasajero, como la misma naturaleza de la "cultura click" que domina y predomina en este mundo digital. De manera que, cuando haya terminado de aprender todas aquellas "palabritas" que ahora están de moda y en uso dominante, tal vez para ese entonces será ya "too late" . Pues estos modos y {"medios": "modismos"} habrán sido remplazados por otras más cools. Estaba por comprar o vender algo, la verdad hasta ya lo olvidé por el susto, pues mi interlocutora me dijo que me iba a dar {"un_pantallazo"} , o quizás {"ella_dijo": "que_yo_le_diera_...

"Urgencia" o "Emergencia"

¿Cómo saber la diferencia? 

Entre la realidad y la ficción, de hecho, hay más que un pequeño trecho, hay más que eso, sobre todo en relación a los "servicios de urgencias".

Al parecer nuestros servicios encargados de prestar ayuda para capear dichos eventos, tienen diferentes conceptos del sentido de "urgencia" o "emergencia" sobre lo que uno percibe como tal.

Así, de esta manera cuando uno acude a un hospital por una emergencia, en realidad lo que uno desea, es que se le atienda ya mismo, y poco nos interesa si ese centro hospitalario es para casos de urgencias y no de emergencias o al revés. Entonces cómo saber la diferencia, esa es la cuestión, y sobre todo, cómo hacerles saber estos significados a nuestro pesar, pues lo que se necesita es encararlo de una forma o de la otra, pero ya mismo.

En esta misma línea sobre premura y celeridad, ocurrió un caso, hace poco tiempo. Movido por la "urgencia" o "emergencia", o como sea que se llame la inusual circunstancia, al tratar de rescatar a mí pequeño gatito que se subió hasta la copa de un árbol de olivo, ubicado en el jardín del vecino del frente de nuestra casa, [pues] un perro con poca estima hacia esta especie gatuna, lo espantó, por lo que, el inocente gatito literalmente se teletransportó hasta la punta, y permaneció allí en lo más alto del árbol toda la noche sin moverse un ápice, agazapado, no obstante y pese a las condiciones climáticas desfavorables del invierno. Y como no había manera que mi gato entre en razón, y ante mi imposibilidad de hacerle ver o explicarle que ya no hay más peligro, pues el perro ya fué recluido en otro lugar, por lo que ya puede bajar sin el menor cuidado. Y teniendo en cuenta que dicho árbol es añoso, en consecuencia, carece de ramas en todo su tronco, salvo las que se ubican en el dosel superior, donde está encaramado mi asustado felino, lo que dificulta o imposibilita que, yo, hombre en extremo habilidoso, sagaz e intrépido escalador, pueda acceder a ese lugar, hasta ahora inexpugnable, sin cierta ayuda externa, y cuya cualidad logística en casa no acredito, como contar con una escalera telescópica.

En consecuencia, como ya han pasado casi 24 horas, y como no hay manera que el pobre gatito baje por sus propios medios, ni tampoco yo pueda escalar en pos de su rescate, es que me animo a llamar a los "servicios de emergencia" del distrito donde vivo, pues sé que en alguna dependencia de estos servicios tendrán o contarán [cuando menos] con una escalera de largo alcance. Pero en la comuna, una vez localizada la dependencia de urgencias, esta me dirige a otra, a su vez esta hace lo mismo dirigiéndome a otra gerencia, y esta a otra. Y una vez terminadas todas las gerencias, me redirigen a otras subgerencias, y así ocurre y transcurre un "buen rato yendo de oficina en oficina". Es admirable la cantidad de gerencias o subgerencias o dependencias o instancias que hay en relación a la "asistencia a la comunidad", pero ninguna de ellas me da el apoyo de prestar, alquilar, o fiarme una escalerita más grande que la que yo dispongo en casa.

En vista de mi fracaso precedente, recuerdo haber visto por la televisión sucesos similares, donde los "buenos y nobles bomberos de cualquier ciudad", siempre están prestos y dispuestos en ayudar a la comunidad en eventos de este tipo de rescate de mascotitas. Entonces movido por aquellas imágenes que acuden a mi memoria, le doy una "llamadita" telefónica al "valiente y siempre presto y listo cuerpo de bomberos de la ciudad". Y ni bien contestan les explico mi emergencia o urgencia o lo que sea, y bueno aun no he terminado la explicación y solo escucho un pitillo clásico al otro lado del hilo telefónico, que indica que han "cortado" la llamada. Tal vez se interrumpió la llamada, me digo como consolándome, e insisto y nuevamente les timbro una vez más, esta vez atinan a contestarme, y después de mi breve y segunda narración, me indican que no atienden este tipo de emergencias o urgencias y más bien me sugieren que coloque una latita de "sardinitas" en el piso para que "algún día" baje movido por el hambre.

¡Diablos! creo que es tiempo de dejar de mirar televisión, pues entre la realidad y ficción, al menos como la presentan por allí, es muy distinta a mi cruda realidad, donde los conceptos de urgencia o emergencia o lo que sea, son totalmente distintos, y entre ellos hay una gran diferencia que es más grande que un pequeño trecho, en fin.

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