Ir al contenido principal

LO BARATO SIEMPRE RESULTA MÁS CARO

Una cita oftalmológica Las consecuencias de estar chiuán En nombre de un supuesto ahorro económico dado a que ando chiuán *, me dispongo a emplear aquellas alternativas que las comunas locales, o vecinales, han puesto a disposición de la comunidad, para que en estos lugares se ocupen de la salud corporal. En consecuencia, "a precio reducido" , puedes hacerte un mantenimiento preventivo o correctivo de tú salud corporal. Es así que me propongo utilizar estos llamados policlínicos, o algo así. Infiero que lo de “ poli ” está referido a que abarcan múltiples de áreas en cuestiones de salud. Con ese afán me dispongo a examinarme la visión, pues hace ya buen rato que no renuevo mis viejitos lentes, y unido al hecho [que] muy a menudo estoy sometiendolos a refriegas juiciosas, en consecuencia, mis binóculos, y las micas en específico, lucen gastadas y llenas de rayas, ya están muy, muy opacas, lo cual incrementa la dificultad mía para lograr conseguir una limpia y diáfana visión. C...

Mi gato es un dandy

Mi gato, en realidad lo es de mis hijas, es super miedoso, cuando ve gente extraña a nosotros en la casa, o escucha un ruido fuerte, sale disparado, como alma que lleva el diablo, a ponerse, según él, a salvo y a buen recaudo. Definitivamente no es un gato techero ni patiperro, es extremadamente casero.

Es parte de la familia, un miembro más, con sus rutinas, sus gustos, disgustos, ya hemos aprendido a conocernos mutuamente.

Por la noche ya sabe de nuestra rutina, es hora de sacar la basura., cuando apenas me ve sacando la bolsa negra, interrumpe lo que sea que está haciendo salta y se pone a la delantera, espera que abra la puerta y cual rayo endemoniado sale a la calle. Cualquiera pensaría este es un gato callejero, no definitivamente no lo es, no se aleja más de dos metro a la redonda donde esta nuestro pequeño jardín exterior, allí se estira como sólo él, lo sabe hacer, se despereza lentamente, va a rumiar alguna hoja del césped, eso le encanta hacer, aparte de marcar su territorio en pleno jardín. Hecho que solo es interrumpido cuando algún transeúnte pasa cerca nuestro, y nuevamente como salió, cual rayo se devuelve a la velocidad de un meteoro. Y es que mi mujer dice que es un ¡mariconazo!. Pero yo sé que no es así. Lo que pasa es que, no le gusta coincidir con la gente ni que la gente coincida con él.

Lo que sí sé es que, es todo un dandy, y en extremo educado, se acicala todo el día, claro cuando no está retozando, a o acicalando a sus hermanas menores. Porque ahora a la casa han llegado dos bebés gatas siamesas para su alegría y compañía, y por supuesto el júbilo de mis hijas.

Por las mañanas toca desde muy temprano la puerta de mí habitación, si toca la puerta como un cristiano, no sé si para saludar o porque necesita ir al baño. Pues al abrir la puerta que da a la azotea donde tiene sus areneros, sale inmediatamente en dirección de ellos. Luego regresa y se tira sobre mi cama. Y es que, este rito lo repite hasta que se aburra y consiga otra rutina. Cuando era más tierno se había acostumbrado a dormir en mi cama, y durante toda la noche giraba alrededor mío, como un reloj, a veces en sentido horario o antihorario, hasta el punto en que literalmente me harto, porque sus flatulencias constantes no me dejaban continuar con mi sueño, allí comenzó su exilio. Le costo mucho buscar otro lugar donde pasar la noche, pues en la madrugada tocaba y tocaba a la puerta de la habitación, una y otra vez, a veces me apenaba le abría, e inmediatamente corría a aquella que consideraba su cama, hasta que finalmente, poco a poco logre desterrarlo.

Pero lo que, nunca deja de hacer es buscarme cuando estoy en casa, para arremolinarse en torno mío, doy dos o tres palmadas en mi muslo y es señal para que como, cual felino salvaje, salte sobre mis piernas,  y empieza su rito interminable, de amasar calmada pero tenazmente, una vez, que cree haber mullido concienzudamente, según él, su lugar de descanso, entre mi panza y  mis muslos se acomoda,  no sin antes dar un par de maullidos, como midiendo mi respuesta frente a su acción, después de lo cual, empieza a retozar sin contemplación, acompañado de un rítmico ronroneo, que no es interrumpido por nada del mundo, hasta que yo, cansado de su sinvergüencería  y después de media hora, lo aparto cordialmente.

Cuando viene a donde trabajo en mi ordenador, se trepa a la mesa y con sumo cuidado la atraviesa, sin tratar de desordenar ni mover nada, y consigue abrirse paso y llega a mi cama y con toda la confianza del mundo, al saberse impune, se tira sobre cualquier documentos u hojas que tengo cerca mío, aun teniendo todo el espacio libre del mundo al otro lado de la cama.

Cuando era más chico, me esperaba en la puerta de la casa, a que arribe del trabajo, y ni bien sentía mi presencia o tocaba el timbre, inmediatamente sacaba su patita por debajo de la puerta para ser el primero en saludarme. Ahora que ya es más adulto, está buscando lugares donde nadie lo fastidie y le encanta pasar a allí el resto día, retozando, y es que en el fondo es como yo, somos extremadamente hogareños, o tal vez, en nuestras vidas anteriores hemos cambiado de roles, yo el gato y el humano. Ahora ambos somos más maduros, parece que nuestra amistad se ha cimentado y hemos pasado de ser amo y gato a colegas y camaradas.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Locos por la tecnología

< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...

Inteligencia artificial

Un poco acerca de algoritmos generativos, evolutivos y otras hierbas digitales Es un temor genuino y real que tienen las personas, sobre un futuro próximo y, dado al avance de la ciencia y la tecnología , en ese futuro mediato se llegue a reemplazar completamente a los humanos, por un dominio basado en inteligencia artificial . Pero ello ya es una realidad, hay innumerables tareas que se han sistematizado, y de hecho, hay tareas y trabajos tan tediosos, otros de extrema peligrosidad o de precisión microscópica que sólo las máquinas pueden realizar. Es un hecho también, que hasta el móvil y ordenador que uso a diario son ultra y super Smart , algo así como, más listos que yo, bueno, diría que no soy el tipo más listo del mundo, pero al menos estos aparatitos han venido a ser mi vida más placentera. Me conocen mejor que yo mismo. Me avisan cuando debo despertar, saben de la música, lectura, las pelis que me agradan, y las segregan sabiamente para mi satisfacción. Me abren el correo, se a...

Cómo escribir CV

Érase una vez en los tiempos muy muy lejanos, donde los currículos personales se escribían literalmente muy diferente como se los hace ahora. Jamás llevaban foto, pues se promocionaba las cualidades de la formación y performance académico. Consignabas en él, los números de tu libreta electoral, era una especie de documento de identificación personal (D.N.I) primitivo, este tenía tres cuerpos a manera de un mini tríptico. Estaba relleno de cuadros para poner en ellos los sellos que acreditaban que religiosamente habías concurrido a cada proceso electoral, y por lo tanto, eran la huella de un ciudadano hecho y derecho. También era super importante consignar en el C.V., el número de libreta militar. Tener este documento era un comprobante que daba fe de haber cumplido en algo con la patria (servicio militar "obligatorio"). Aunque todos sabíamos que los mismos militares te los vendían.  En aquellos tiempos no había teléfonos móviles, por lo que escribías el número de tu teléfono...