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Economía circular

Versus mi eterno comportamiento nocivo ¡Diablos!, no imaginaba cuán grave y letal ha sido hasta ahora mi comportamiento en extremo nocivo, éticamente inaceptable y, de hecho, punible. Hasta ahora, las premisas de la sustentabilidad ambiental me eran familiares, pero tras asistir a una zambullida sobre estas cuestiones, ahora ya no me quepa duda, que durante todita mi vida he transgredido las normas morales de la eco-sustentabilidad. En consecuencia, después de tal entrenamiento tomaré medidas inmediatas a fin de corregir mi errado “ modus vivendi ” . De ahora en adelante, mis duchas de aseo personal serán cronometradas a solo dos minutos, ni uno más . Y saldré de ellas así esté enjabonado, y aun me falte restregarme con mi pedazo de teja o piedrita de río, pues, pese a vivir en un mundo lleno de agua, la aprovechable y potable cada día es más escasa. Limitaré al mínimo el uso de mi bien querido Android , pero definitivamente descartaré de plano emplear cualquier tipo de iOS . Pero seg...

Manual de un gran tonto

Tratando de reconectar mi PC a la "red"

Muero de impaciencia por [y para] utilizar todas estas nuevas experiencias que nos brindará las nuevas inteligencias binarias, sean estas: artificial o real, la postiza o corriente, la fabricada o genuina, en fin. Como se te provoque denominarlas, y prometen que en breve [no sé si este periodo de tiempo pueda significar, días, semanas, o siglos] al parecer en ese futuro por especificar, ya no habrá intermediación entre la fuente de la información, o dónde se halle ésta y nosotros. En consecuencia, los móviles y otros aparatos de escritorio o de sobremesa, serán echados al olvido, pues cualquier pesquisa cibernética deseada, fluirá directamente a alguno de nuestros sentidos.

Esto me vendría de maravilla puesto que como soy sobradamente dummie y a la vez distraído, no necesariamente en ese orden, estoy seguro que aquello evitaría que cuestiones elementales, o de mayor rango, me hagan trastabillar.

Nunca dejo de sorprenderme a mí mismo, y bueno como itero nuevamente, como para que quede claro, no es precisamente por cuestiones de pericia inteligencia o algo parecido, en lo que repunto vez tras vez, al contrario, me empeño, porfió y casi sin esfuerzo, en permanecer bajo la tutela de esta singular jurisprudencia: "la dummie manía".

Me apresuro por re-conectar el PC a la "red" del hogar, pues intempestivamente la desenchufé de la toma eléctrica, obviamente ocasionado también por alguna mala maniobra mía, en específico, de mis también torpes y poco habilidosos pies. Una vez superado el trance, y ya reiniciado el PC, trato inútilmente de emparejarlo a la red, pero no hay manera ni forma de hacerlo. Simplemente no lograba acceder a la red de redes: la internet.

Dediqué toda una tarde en examinar cada uno de los settings sobre wifi, auscultando "redes", y abriendo las que están disponibles en el área, para accesar a la mía, pero nada. Poco faltó para llamar al proveedor del servicio y decirle que no encuentro la manera de disfrutar de mi red privada, y si acaso, tal vez, quizás cambiaron mi código de seguridad pues una y mil veces que intento, y por más que trato de colarme a ella, no hay manera de hacerlo.

Más cansado de toda esta batalla, me repliego a tomar algún bocadillo, a manera de cierto break, al cabo de los cuales reinicio la tarea, lo que a estas alturas, se ha convertido en un claro desafío: ”reconectarme a la red”. Y es cuando recién reparo en un pequeñísimo detalle que faltaba hacer antes de todo y, antes de nada. Y es de lo más ridículo, pues solo se trata de asegurar el acceso a la red por medio de una tecla en el tablero del PC. Dicha tecla activa el wifi, y ello se consigue machucando dicha “teclita”, nada más eso es todo el procedimiento.

¡Diablos y demonios tontos y retontos! Cómo no la vi. Cómo no la recordé. Cómo la pasé por alto. Es esta mentecata tecla de función que se ubica en el décimo lugar de cualquier teclado tipo QWERTY, y tal tecla hasta tiene un símbolo característico de una antena. Y cuya acción es precisamente habilitar el acceso a la gran red.

No hay duda que este título de tonto y re-tonto me lo he ganado a pulso, y eventos como estos, reafirman mi singular condición, la que siempre porfió y me empeño en mantener y detentar, a manera de un pedigrí.

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