Del glorioso Smart márquetin digital
Arrimada a las plataformas digitales de comunicación también ha hecho su llegada, el viejo márquetin, ahora eficientemente disfrazado con un caparazón acorde a estos tiempos digitales, el cual convendría llamarlo tan igual como ellos nombran a sus estrategias y objetivos como: SMART (especific, mesuarable, achievable, timely) *. Por cierto, esta cultura y filosofía de mercadeo, ahora ejercida plenamente en el ámbito virtual, hace de las suyas por estos dominios.
Los targets deben elegir nuestro producto o servicio, y no el del otro; para que ello ocurra, la RAZÓN QUE DEBEMOS DARLE, tiene que SER CREÍBLE, más NO TINE QUE SER VERDAD ...
Está no es una frase cualquiera, es una especie de mandamiento que enseñan y practican, en consecuencia, resulta en una máxima, que por lo tanto, norma su existencia. Es una especie de logo inscrito en sus entrañas, que da vida a su misión y visión, por lo que sustenta su razón de ser. Y hasta cierto punto la pasaríamos por alto, pero dado a que su pléyade de formatos: promoción, venta, exhibición y cualquier otro esquema de difusión, ya no pasan de un simple anuncio o avisito relegado a un lugar apartado, lejos del contenido principal de cada página o sitio web. Ahora todo el espectro visual, de cada pixel de cualquier dispositivo ha sido invadido por ellos. Ya no hay contenido principal, o en el mejor de los casos, a este lo han relegado, adrede, en secundario. Ahora la web es su dominio, su bastión
En pocos años que lleva de existencia nuestro "mundo digital", este particular espacio, nacido para que las personas puedan comunicarse democráticamente sin barreras, de forma libre y sin ataduras, más ahora, la comunicación y las formas de expresión son casi imposible que se produzcan sin el apremio y asalto de cualquier pop up marqueteo.
Este nuevo márquetin de la red es el nuevo segregacionista mundial. Un claro y conspicuo "apartheid digital", claro ahora para sonar menos discriminador o excluyente y, ser más cool, ahora los estrategas marqueteros lo llaman “segmentación” del mercado. Y esta “segmentación" o clasificación ciudadana, es en resumidas cuentas la “nueva estrella de David amarilla”. Un ignominioso distintivo que, como una señal de su jurisprudencia, dicta y norma la forma como se debe bombardear cada una de las páginas de nuestra “webiña del señor” con cualquier elemento publicitario.
Ah, pero este nuevo "genocidio", dejando de lado su “Stricto sensu”, este nuevo se ha encargado de aniquilar todos los espacios libres de la red donde la información pueda ser examinada, o fluya sin sobresaltos, de una manera eficiente y eficaz. Más ahora conseguir un poco de aquello, es todo un suplicio, primero, para adivinar si lo que estamos pinchando es la información oficial o solo es alguna ventana camuflada llena de propaganda.
Y segundo, porque, cuando por fin encontraste el hilo perdido de la información, nuevamente lo volviste a perder de vista, pues apareció en su lugar a anteponiéndose a este, una ventana emergente una y otra vez aun omitiéndola, y con frescura y sin vergüenza trata de obligarte a mirar su contenido publicitario.
Ejerce irrestrictamente su tiranía, en consecuencia, no hay pixel gráfico, de cualquier pantalla, que este ajeno o sea excluido de esta nueva forma de tiranía digital.
Como un humilde ciudadano digital segmentado, que odia ser bombardeado, sin pausa ni descanso, de cuanta propaganda direccionada y/o aleatoria se les antoje, me auto impondré, rechazar todo tipo de cookies, huir de aquellas paginas sobreexpuestas al mercantilismo, y por último o primero, volver a nuestros humildes sistemas operativos, que nunca tuvieron un ápice bursátil en sus venas, solo eran interfaces genéricas, diáfanas, oscuras pero limpias, y sin más pretensión que servir de intermediarias entre la línea de comando y la fuente de la información.
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