Voy por la ciudad y
veo con desencanto como ella se está llenando de solo dos tipos de moles de cemento [cuadradas o rectangulares] en especial aquellos “modernos” edificios destinados
a actuar como contenedores de los nuevos apartamentos destinados a las
viviendas urbanas verticales. Pero todos ellos bajo cualquier distribución espacial, se generan sin la menor gracia, ni el menor
reparo por lo visualmente arquitectónico.
Subliminalmente pareciera que nos dan a entender estos
nuevos desarrolladores o proyectistas, la premisa de ir acostumbrándonos de vivir encajonados. De hecho,
me resulta muy familiar estos dos diseños geométricos sobre explotados, que tienen un parecido muy vívido con los cementerios tradicionales de la ciudad, donde los bloques y las hileras de estas
formas geométricas tratan de albergar y anidar la mayor cantidad de nichos [donde
reposan nuestros huesos] llegan a formar pequeñas callecitas sin más aspiración que la apatía y la congoja. Bueno, pero cuando ya dejemos este mundo, y nuestros huesos reposen en esta tétrica necrópolis [creo que] estas
cuestiones estéticas serán asuntos irrelevantes, pero ahora que todavía estamos
vivitos y coleando, esto de tener nuestras casas incrustadas a manera de
nicho en un bloque de cemento sin atributos, ni mínimo lenguaje estructural que posibilite transmitir emoción alegría, sorpresa, ya parece demasiado.
No creo que la falta
de un rostro arquitectónico tenga que ver con ciertos criterios económicos o
sociales, pues aún en la más modesta confección de cierto layout* digital, tiene
que tener un mínimo estilo. Más aún cuando estos proyectos están hechos para dar forma
a la ciudad y, en ellos se albergará vida, en consecuencia, cuando menos se debería
de reparar en darles ciertos atributos arquitectónicos, alguna pincelada, un
brochazo que lo distinga y escapen de estos usuales modelos lúgubres, fríos y hasta
obtusos.
Y no quiero imaginar,
ni me atrevo adentrarme al interior de alguno de ellos, pues sí gratuitamente
ya carecen por fuera de toda estética, no espero que al interior sea diferente.
No soy un experto en
cuestiones arquitectónicas o diseño, solo soy un observador urbano que, al transitar
por ella, lo único que me provoca es, regresar a enclaustrarme en mi propio
nicho y, no volver a pasear por este enorme y amplio panteón citadino, hasta
que alguna divinidad toque con su varita mágica y, la transforme en una ciudad
de formas amigables sostenibles que, provoque recorrerla y no correrse de ella.
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*Layout, para este caso el más humilde diseño de un página digital
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