No es un lenguaje vernacular, o lengua
extranjera, que se está apoderando de nuestro léxico habitual, más bien es una especie
de habla domesticada, muy propio de estas tierras, esmirriadamente refinada,
labrada y esculpida en las litografías etéreas de las mentes de los sibaritas
intelectuales de la calle.
Y su uso se extiende y se hace más vertiginoso que virus en pandemia, pero a diferencia de ésta última, no deja muertos ni heridos, sólo desubicación, por la falta de entendimiento real del significado de las palabras escuchadas.
Estoy seguro que pronto se derramará su uso,
y éste desalojará inevitablemente a nuestra lengua materna, tal cual nos enseñaron
en la escuela, pues los chibolos ahora ya son en extremo avispados en su uso, por
lo que me queda solo dos opciones, el de ir aprendiendo su uso, o voy practicando
el lenguaje de señas, pues de lo contrario será como un diálogo de sordos.
Y es que esta singular forma de hablar ha
sido acuñada por la real academia de la lengua de la calle, pues no solo se trata
de decir las palabras en forma monótona, no tendría gracia ni sentido. Se tiene
que dar su entonación precisa, con sus quiebres característicos a manera de
pequeños gorjeos con sus altas y bajas entonaciones, ya que de nada sirve
aprender las palabras sino también tienes que grabar su pronunciación correcta,
para una perfecta conversación. Es decir, la elevación de su altura tonal
correcta, que salga la voz, de manera que el matiz expresivo genere una
acústica disruptiva. "Computas o manyas lo que te quiero decir".? …En
otras palabras, tienes que proporcionar también la entonación correcta, o dejo
de barrio, collera o batería.
Tal vez tendría que matricularme pronto en
algún cursillo intensivo de este lenguaje o mandar imprimir una ayuda memoria, o
consultar un pasquín editado para tal fin, de manera que pueda, comprarlo,
prestarlo, o cuando menos fiarlo, ya que estoy seguro que no existe aún en el
mercado aún una app, o un entrenador digital para estos fines. Supongo que sólo
será cuestión de poco tiempo para que, un visionario vea en estos vírgenes tutoriales
un preciado segmento del mercado por satisfacer. Mientras tanto, les hago
llegar un pequeño fragmento, para que me hagan la traducción, a manera de examen
al paso, y evaluar el nivel de pericia de ésta disruptiva forma de conversar.
Me fui a la lleca a comprar unos chuzos, pregunté, choche cuánto marca la vaina, y el tío me dijo 10 ferros,… no ta loco, y mi batería me dijo, hay que zafarnos de aquí, tú tienes sólo un cheque y yo ando chiuan, así que arranca arranca, tengo un yara que la merca en la 52 está botadasa. Así que aguja y misio chaparon su combi y por allí cayeron no sin antes pasar por la jato de su calentao, pues ya era hora del bitute, no sin antes de tímbrale a la firme para que no las huela, y aunque estuvo telasa la paila, la germita se bajó unas rubias bien helenas, por lo que la dejo como una cuin.
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