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Con cuál me quedo

MI VIEJO MALIBU 82

"Deberías vender ese viejo auto" me repite a cada rato como un mantra mi mujer y, yo impasible, dejo que el sonido hueco y sin eco entre por una oreja y salga por la otra. No logra entender cómo puede haber una relación entre unos fierros viejos y yo. Cómo separarse de un viejo compañero, de grandes jornadas, de recuerdos entrañables. Lo nuestro no fue un amor a primera vista y, sin embargo, el cariño se ha cimentado en todos estos años.

Este viejo malibu proviene de una vieja estirpe, no es como un vehículo cualquiera, de esos modernos que hoy aparecen y desaparecen cada dos o tres años, hechos de una espantosa fibra de vidrio enclenques como un papel. Ni hablar es sólido, firme, como un viejo roble, que está allí erguido, en este caso estacionado en su pedestal observando como generación tras otra de vehículos se suceden y, el allí, incólume descansa. Ya quisieran estos modernos vehículos con toda su tecnología tener el pedigrí de sus genes.

Bueno, de cuando en cuando salimos a dar una vuelta, si bien ya tiene sus achaques propios de un viejo reservista que estuvo en mil batallas, aún conserva la casta y gallarda estirpe de sus primeros tiempos y, que hacen de él un gran americano, y rueda o en este caso flota como una pluma hasta decantar limpiamente en todo su trayecto. Siempre he admirado y disfrutado de la suavidad de su volante puedes guiarlo en dirección recta o virar en cualquier sentido hasta con el dedo meñique sin el menor esfuerzo, asumo es la envidia de cualquier otro vehículo contemporáneo con o sin dirección asistida.

No es de tracción doble pues en la ciudad jamás la voy a necesitar, ya que ésta, es tan plana como una mesa, no tiene colinas empinadas, zonas fangosas, caminos escarpados, bueno hay calles intransitables llenas huecos, los que no son tan letales como para poner en marcha tracción de las cuatro ruedas. De allí que no entiendo y alcanzo a comprender por qué las gentes de estas tierras se desviven por estas camionetas, SUV, 4X4, o como sea que las llamen a estas moles.  Y sobre todo las damitas, todas ellas, lindas y hermosas conduciendo estos engendros. Sí, la ciudad no va con ellos ni ellos con la ciudad, va contra los elementales principios del buen gusto, mil veces les vendría un tractor rural en vez de estos cajones rodantes. ¡Diablos, se las consideran muy de moda!. Pero ni moda, ni modo, ni varianza, ni desviación estándar o chi cuadrado y / o cualquier parámetro estadístico los hará parecer cool. tal vez en una realidad alterna. Por favor si les sobra el dinero un descapotable alemán o italiano, les sentaría de maravilla, o si son más "chiuan" un sedán que son más delineados y sutilmente refinados, y hasta un hatchback podría ser muy superior en estética. En fin.

Todos piensan que es una vieja chatarra, hasta la municipalidad donde vivo, de cuando en cuando asume dicho concepto falso, me indica que lo mueva a otro lado.  Pues presupone que está abandonado lo cual no es así, si no está descansando sus viejos huesos. Disfrutando de días sosegados y sabáticos esperando quizás un milagroso overhaulin que lo revitalice para unos años más de vida.

Además, me resulta muy simpático y agradable mi viaje en él. Discurre libre y sosegado, con la confianza de nunca ser abordado por los señores ladronzuelos, ya que estos me ignoran pues no ven en él un codiciado botín para devorar sino, al contrario, un trabajo inútil, pues alguna pieza que sea sustraída no hay mercado para su venta, lo que lo hace inapetecible para el mercado negro. Me permite también, esquivar ambulantes insistentes, que ni siquiera atinan a ofrecerme su mercancía y hasta los indigentes y limpiadores de parabrisas me ignoran soberbiamente, y más bien me hacen la señal para que acelere mí marcha cuando, ven tras mío una camioneta SUV o 4 X 2, 4 x 4 y 4 por lo que el número que quieran multiplicar, para circular con prontitud.

Y ni qué decir de las chicas, bueno, aunque ya no estoy para eso trotes, flirtear a mis años y en mi malibu, no hay manera que alguna de ellas se trepe, ni en broma, no voluntariamente, tal vez atada y con un ardid engañoso y acaso ni con ello. Por lo que, sigo mi camino disfrutándola solitariamente.

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