Ir al contenido principal

Qué es un "launch meeting"

Y su verdadero significado ¡Quieres impulsar tu carrera …! ¡Deseas evolucionar en las herramientas …! ¡Comprende cómo funcionará todo …! ¡Ingresa ahora a este enlace …! ¡Entonces, si yo fuera tú, no me perdería esta clase hoy por nada …! ¡Aprenderás, paso a paso …!

REGALAR UN LIBRO: YOU’VE LOST YOUR MIND

Cuando era un crío recibí un regalo muy singular, un pequeño libro, desde aquella vez fue la única vez que recuerdo haber recibido un regalo tan singular. Y de hecho yo mismo nunca he dado este tipo de obsequios, es más nunca he regalado nada, a nadie, ni a mí mismo.

De hecho, aún conservo dicho ejemplar, se llamaba, bueno aún se llama, “La cabaña del Tío Tom”, de dicho evento habrán transcurrido, creo, 35 o 45 años… quién sabe. Lo preservo cómo prueba que este tipo de regalos, son imperecederos en el tiempo. Su narrativa se centra en la mentalidad esclavista americana del siglo 19, el tema siempre es atemporal, matizada con hechos y valores como, la amistad, lealtad, y la lucha contra el destino. Es como si fuera un triste remedo a nuestra realidad actual. Sólo han cambiado algunos escenarios y personajes, pero los prejuicios se mantienen, tal vez intactos, allí y en cualquier otro lugar.

La política de regalos en mi medio, está muy normada y ajustada a rigurosos estándares que no se puede ignorar:

Jamás regalarás un libro a un adulto

Pues estos tíos ya están formados de manera que, anidar costumbres de lectura es un reto perdido, es más fácil plantar una Excalibur en granito sólido a que éstos lean más allá de un pasquín amarillista. No entenderán qué cosa están sosteniendo sus manos. Me imagino, lo revisaran de cabo a rabo, lo acercaran a su oído, tal vez esperando algún sonido, una respuesta a tamaña interrogante, lo olerán, para descubrir que se trate de alguna broma, tal vez hasta osen en probarlo y al comprobar que sólo es un libro lo tirarán al tacho de la basura y punto.

A un chibolo nunca

Cuando eres un crío esperas siempre un regalo diferente, jamás un libro. Es como agua y aceite, no es una amistad simbiótica, no porque sea malo practicar este sano y buen ejercicio, sino porque, el medio ambiente que nos rodea y en el cual estamos creciendo, hace que dicha práctica sea totalmente exótica.

En consecuencia, el presente tiene que entretener y la lectura como tal, representa la vuelta al cole, cuando es lo que desean evitar. Desean algo más, para usar, patear, o hasta para presumir frente a sus congéneres. Y un libro los hará ver monses* y cuando eres un chibolo, quieres ser el man del grupo, y los libros están completamente reñidos con dicha aspiración.

Y menos a un chico nerd

Pues estos son más listos que cualquier adulto que los rodea, y jamás van esperan un obsequio de este calibre, además, lo que más les sobran son audiolibros, o son caseritos de algún sitio web de lectura, que tú jamás entenderás.

 

*Monse: dícese, para éste caso del chico quedado.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Locos por la tecnología

< /> Hasta hace cierto tiempo, me negaba a usar las plataformas de comunicación modernas que están muy de moda. De hecho, era una especie de “retró-grado bobo” que, me resistía a usar las redes sociales para exponer mí vida o fisgonear en las ajenas . Ahora, sigo siendo el mismo bobo, pero de la especie “pro-grado”, que va en ese sentido de dirección del cual era displicente. En consecuencia, hoy, sólo me dejo llevar [cual noria] por los fascinantes vientos digitales, que han venido a limpiar un poco, todo ese oscurantismo que había creado y creído . No obstante, por más que porfió en adentrarme más y más, en estos mundos que fueron extraños, inexplorados y, enigmáticos, pues caigo en la cuenta que he sucumbido a ellos y, solo atino a fundirme y dejarme envolver por este torbellino tecnológico. De hecho, tal vez sea uno de aquellos pocos seres que aún detesta usar los móviles y o, se niega a llevarlo consigo. Pero lo que nunca dejo de hacer, es regresar donde mi ordenador y ...

Cómo escribir CV

Érase una vez en los tiempos muy muy lejanos, donde los currículos personales se escribían literalmente muy diferente como se los hace ahora. Jamás llevaban foto, pues se promocionaba las cualidades de la formación y performance académico. Consignabas en él, los números de tu libreta electoral, era una especie de documento de identificación personal (D.N.I) primitivo, este tenía tres cuerpos a manera de un mini tríptico. Estaba relleno de cuadros para poner en ellos los sellos que acreditaban que religiosamente habías concurrido a cada proceso electoral, y por lo tanto, eran la huella de un ciudadano hecho y derecho. También era super importante consignar en el C.V., el número de libreta militar. Tener este documento era un comprobante que daba fe de haber cumplido en algo con la patria (servicio militar "obligatorio"). Aunque todos sabíamos que los mismos militares te los vendían.  En aquellos tiempos no había teléfonos móviles, por lo que escribías el número de tu teléfono...

“SE NECESITA SEÑORITA CON BUENA PRESENCIA”

Era el enunciado enmarcado en forma de letrerito que uno veía por todo lado y a lo largo y ancho de la ciudad. Ya parecía más un eslogan de uso común y obligatorio que toda empresa grande o chiquita, exponía y revelaba en cualquier gacetilla de empleos, o hasta en las fachadas de sus locales a manera de anuncio o requerimiento. Y esto de la “ buena presencia ” era el único elemento a franquear por cualquier señorita veinteañera que deseaba alcanzar un puestito o trabajito en cualquier emprendimiento, sobre todo en el área de servicios. Sí, y lo que estaba implícitamente escrito en este quinteto de palabras, se debía de leer como un “estego”, cuya real traducción era: " se necesita una joven agraciada, no más de veinte y pocos años, pues una de treinta, es un vejestorio para estos empleos ". Y lo más importante, " estar dotada de generosas y exuberantes curvas, para este caso cuanto más, mucho mejor ". Aquello de la preparación técnica, o académica de la soli...