¡Algunos desvaríos a considerar!
Las personas en general tratan de
humanizar a cuanta cosa, objeto, animal, u otro que, detentan, o que están a cargo de ellos. En consecuencia, tratan de darle un carácter o rasgo humanoide, o
estereotiparlo a su imagen o semejanza, o algo así.
Veamos por ejemplo, a nuestras mascotas
o animales a cargo, las humanizamos, por lo que, las vestimos, calzamos,
las peinamos y decoramos, de acuerdo y en nombre de nuestra ridiculez. Y
¡diablos!, hasta hace poco, en un pasado próximo, a nuestro leales y nobles
perritos, le cercenábamos la cola, y todo por satisfacer nuestra estupidez. Felizmente este real y crudo crimen, ahora
está penado.
Me imagino ciero episodio, cualquier PET, apurando y exigiendo a su particular humano, antes de salir a pasear:
oye humano…seria genial que me vistas con la chaquetita y esa corbatita, tan monas ellas, que está en mi “Walk in closet”, en verdad combinan con este día espléndido. Creo que me sentaría de maravilla y me vería como un rey, y, de hecho, a la perrita vecina, que flirteo, apuesto que le encantaría mi atuendo. ¿La recuerdas verdad?, aquella de las trenzas con moño y rizos dorados, que pasea siempre en el parque, siempre enfundada en sus adorables guantes, a manera de zapatitos. Creo que haremos pareja hoy, pues como ves, ya somos, y nos vemos super cool …
No ni hablar, ni me lo imagino,
bueno si lo imagino, pero creo que dicha imagen no es real, solo una alegoría
mía.
En realidad, no creo que a nuestras
mascotas les importe esto de los atuendos, peinados, calzados, en fin. Al
contrario, estoy seguro que, se sentirán como enfundados en camisas o calzado
de fuerza, como algo ajeno a su naturaleza.
Creo que todos estos elementos y
accesorios no son aptos ni compatibles con su piel o pelaje, a menos claro de
una recomendación médica, aunque dudo que algún veterinario al menos en su sano
juicio, recomiende algún atuendo de este tipo. Sólo sirven para la distracción
del propio dueño, y no trae beneficio alguno a estos pequeños amiguitos.
Es hora de reflexionar todo aquello,
desde el falso concepto de autonombrarnos como "AMOS", o acaso creemos que nuestros PETS son
una especie de esclavos incondicionales. Tal vez deberíamos de emular un poco a
estos, en su fraternal y genuina devoción de amistad hacia nosotros.
La auténtica alegría que desbordan a
nuestro arribo a casa, el regocijo de su felicidad, cuando compartimos un
momento de jugueteo con ellos, y hasta un poco de tristeza cuando perciben
nuestra ausencia.
Hay que re-pensar y verlos como, a unos
pequeños camaradas y unos auténticos amiguitos, nada más. Eso sí en verdad,
sería super cool.
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