Solía tener un carro viejito ya entrado en años y, no porque lo haya comprado en ese estado más bien
con el paso del tiempo este se volvió vintage. La verdad creo que, algunos
objetos o artículos personales [al menos desde mi punto de vista] son como el
buen vino, cuanto más viejos se vuelven, estos se tornan más eximios, bueno en
realidad esto del envejecimiento digno de los vinos, no pasa de ser un mito
urbano, lo cierto de todos estos tropos argumentativos urbanos son errados, más
bien la calidad de vino está relacionada a la carga de taninos que posee y a la
cantidad de azúcares presentes en él, de manera que, su crianza, madurez y, envejecimiento
del buen vino estará fijado por estos factores, entre otros, en fin.
La idea de todo esto
es, graficar que aquel viejo vehículo, en verdad tenía estirpe, clase y, para
este caso, sí, su estatus estaba relacionado al paso del tiempo. Pero al
parecer estos principios que yo tenía en buena estima, son argumentos que mis
hijas no compartían conmigo y se negaban en nombre de estas proclamas o de
cualquier otra que citaba, y renunciaban siquiera a considerar y, menos aún a
dar un paseo en él, o tal vez usarlo como medio de transporte en caso de extrema
urgencia. No había manera de que se trepen a aquel.
Pues, qué dirían sus
amigas y amigos, si dado el caso las vieran deambulando al amparo de esos
antiguos fierros, sería algo así como exponerse a la sátira social, de manera que,
cualquier declaración mía de, ¡voy a pasar a recogerlas en mí "deportivo"!
Dicha sentencia era respondida como, ¡No blasfemes, padre no blasfemes!
La verdad son sólo
puntos de vista, de hecho, la etapa de la juventud y de la madurez nunca han
estado en sintonía. Pero lo que sí estoy seguro es que, cuando mis jóvenes hijas lleguen a ser
maduras aflorará en ellas ese espíritu hipster, aquel que todos de alguna
manera poseemos y, este, las hará valorar o sobrevalorar ciertas cosas u objetos
retro. Y quizás viendo por el espejo retrovisor de la vida dirán, ¡realmente
el viejo tenía una camioneta pura sangre!
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