Una cita oftalmológica
Las consecuencias de estar chiuán
En nombre de un supuesto ahorro económico dado a que ando chiuán*, me dispongo a emplear aquellas alternativas que las comunas locales, o vecinales, han puesto a disposición de la comunidad, para que en estos lugares se ocupen de la salud corporal. En consecuencia, "a precio reducido", puedes hacerte un mantenimiento preventivo o correctivo de tú salud corporal.
Es así que me propongo utilizar estos llamados policlínicos, o algo así. Infiero que lo de “poli” está referido a que abarcan múltiples de áreas en cuestiones de salud.
Con ese afán me dispongo a examinarme la visión, pues hace ya buen rato que no renuevo mis viejitos lentes, y unido al hecho [que] muy a menudo estoy sometiendolos a refriegas juiciosas, en consecuencia, mis binóculos, y las micas en específico, lucen gastadas y llenas de rayas, ya están muy, muy opacas, lo cual incrementa la dificultad mía para lograr conseguir una limpia y diáfana visión.
Con ese objetivo, obtengo un tickesito de atención en este centro comunitario para que me puedan medir la vista, y así, con ello poder conseguir mis nuevos ojos o unos nuevos lentes.
Pero antes de proceder a medirse directamente la visión, [me indican allí] que hay que pasar por ciertos pasos previos, como realizar un análisis de sangre, análisis de colesterol, triglicéridos, un test de no sé qué y para qué, y algún otro procedimiento que ya hasta lo olvidé. ¡Pero diablos! Yo solo quiero que me midan la visión, nada más. ¡Re-diablos! Y cada uno de estos análisis solicitados, pues hay que acompañarlos de su tickesito respectivo, lo que significa que para cada uno de ellos, hay que acudir a nuestra billetera. De manera que al final, antes de sentarme en la silla de medición de la vista, y si sumamos todas estas idas y venidas, mejor hubiera ido a un consultorio particular, de hecho, con todo lo gastado, quizás y hasta ya hubiese cubierto el costo de los mismísimos lentecitos.
Por alguna extraña razón, viene a mi memoria aquellas ofertas que inundan nuestra web, y en la que indican que aquello que ofrecen es 100% gratuito, o free, o que tiene un super descuento, que es una ganga, pero al final de cuentas nunca es así, pues desde el primer paso, después del logueo digital, ya te están picando* por acá o acullá, sacandote dinero o engancharte a un producto o servicio que en verdad son innecesarios e irrelevantes.
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