Versus mi eterno comportamiento nocivo
¡Diablos!, no imaginaba cuán grave y letal ha sido hasta ahora mi comportamiento en extremo nocivo, éticamente inaceptable y, de hecho, punible. Hasta ahora, las premisas de la sustentabilidad ambiental me eran familiares, pero tras asistir a una zambullida sobre estas cuestiones, ahora ya no me quepa duda, que durante todita mi vida he transgredido las normas morales de la eco-sustentabilidad.
En consecuencia, después de tal entrenamiento tomaré medidas inmediatas a fin de corregir mi errado “modus vivendi”.
De ahora en adelante, mis duchas de aseo personal serán cronometradas a solo dos minutos, ni uno más. Y saldré de ellas así esté enjabonado, y aun me falte restregarme con mi pedazo de teja o piedrita de río, pues, pese a vivir en un mundo lleno de agua, la aprovechable y potable cada día es más escasa.
Limitaré al mínimo el uso de mi bien querido Android, pero definitivamente descartaré de plano emplear cualquier tipo de iOS. Pero seguiré firme y entregado plenamente al uso perpetuo y perenne de mi humilde y poco valorado, "alfanumérico". Pues los geniales aparatitos Smart y ultra Smart, al parecer no son tan inteligentes como creía, bueno en realidad sí lo son, el poco inteligente soy yo. Por un lado, han sido elaborados con las “muy morales y sostenibles éticas” de la obsolescencia programada y, segundo, porque aquellos sistemas operativos que inicialmente fueron abiertos y considerados como “bienes comunes”, algunos genios agiotistas, se apropiaron de los "comunes" y los hicieron "softwares cerrados" y, es precisamente en los móviles iOS donde todo el vergonzoso agiotismos es su identidad. En conclusión, el gasto de recursos digitales resulta vergonzoso en estos aparatitos, amén de los monetarios, y ni hablar del impacto de sus tóxicos "restos mortales" ya que su vida es demasiado efímera.
Olvidaré la vieja, ancestral, y perversa "práctica lineal" de mi particular consumismo: "extracción o producción, consumo y desecho".
Y desde ahorita, solo será admitido a mi frágil tinglado ecosistema, aquellos productos y servicios bajo el formato sostenible circular, y que al final pueda usar y reusar. Y cuyas huellas de carbono, hídricas y un par más que no recuerdo, sean extremadamente delgadas o si acaso inexistentes.
¡Diablos y demonios climáticos! El medio ambiente, día a día, se hace más frágil en relación directa o indirecta a mi consumo desmedido y exponencial. Por lo que estoy considerando andar todo el tiempo en puntillas, para evitar atropellar a la poquísima microfauna y microflora que aún subsiste en el suelo que piso, no vaya a pasar lo que está sucediendo ahora mismo en la China, que a falta de abejitas polinizadoras de plantas a consecuencia de la malversación de su ecosistema, y puesto que ninguna máquina es capaz de sustituirlas en ese épico y desinteresado oficio de polinizar, hoy poy hoy, son las mujeres pobres y humildes, son las encargadas de realizar tal tarea.
***
Comentarios