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Lo sospeche desde un principio

Racista, sexista y exlcuyente Pensé que en cuestiones de meeting o charlas digitales ya lo había visto todo, pero como ya es una constante en mí siempre resulta que por siempre estoy errado. Accedo de buen agrado a un "convite " a un curso sobre, o acerca de “ recursos humanos [RRHH] ”, y en “verdacito” mis viejas sospechas de lo que entiendo en su acepción amplia o genérica sobre nuestros "recursos" , sean estos de cualquier origen, pues viene a mi memoria inmediatamente cuadros tácitos de depredación, explotación, sobreexplotación, extinción, y un par más de perlitas relacionadas . Ahora, tras este “ entrenamiento ” reafirmo que esas sospechas centradas en externalidades negativas , han trascendido a “ internalidades ”. Ya solo con leer el título de "recursos humanos" me viene inmediatamente a la mente, la figura de "minería humana", y donde el ser humano es considerado un "insumo" o un “recurso”, o como lo llaman eufemísticamente l...

Aló

Contestar el teléfono resulta en un acto impulsivo difícil de dominar, funciona como un acto reflejo incontrolable, pues sea lo que estés haciendo, dejas de hacer aquello en seco, y te dispones a contestar el móvil o a correr desesperado para ubicar donde se tiene el teléfono fijo para su inmediata atención, no termina de dar el segundo timbrado cuando ya tienes que estar al habla.

La mayoría de las veces se trata de asuntos de poca trascendencia, sin embargo, tenemos la caprichosa inclinación a contestar sin dilación. Así, si estás al volante de cualquier vehículo, si eres dependiente de algún negocio, o cliente, en fin, sea lo que sea y estés haciendo dejas de hacer ello y de paso dejas colgado a tu interlocutor, como si éste se pusiera en modo automático o de stand by, y tiene que soportar la interrupción, hasta que se te ocurra de dar por terminada la charla al teléfono, y sólo después de aquello, retomar lo que estaban atendiendo. Cuando soy víctima de aquello, y veo que están procediendo a acatar dicho protocolo, me doy la vuelta, y hasta más vernos. Es mi forma de protesta ante dicha descortesía, y la poca saludable costumbre, de la cual soy un conejillo muy a menudo.

¡Diablos! hasta en los templos, cualquier alma presente en él, no puede sustraerse de dicho ejercicio. Y, de hecho pienso, son cosas super importantísimas que requieren su inmediata atención, presumo asuntos de vida o muerte, y sí en efecto ello es corroborado, pues al reparar en lo que alcanzo a oír, pues tienen la cortesía de cubrirse la boca con la mano al hablar, más no de modular su volumen, por lo que alcanzó a escuchar, entre otras cosas: … ¡sí, voy a llegar a la cena un poco tarde, estoy en misa! , otro parroquiano … ¡si dile que ya voy a la fiesta, en un ratito más! …

Hasta los pastores, en sus templos o iglesias, no pueden posponer esta obligación, y responden ipso facto, asumo tal vez presumirán que les está timbrando su jefe, es decir, el de arriba. Aunque en realidad mantengo serias dudas al respecto, ya que él, tiene otras formas de comunicarse muy apartadas a este mondo y lirondo medio.

De hecho, Antón Vivaldi, cariñosamente llamado il prete rosso*, era un vicario de cristo, y tenía la manía de interrumpir el sacrificio de la misa para ir a la escolanía** a apuntar la melodía que se le acababa de revelar.

Pero este veneciano era un genial virtuoso de la música barroca, por lo que, se le puede perdonar una y mil veces, dichos interruptus, a diferencia nuestra, que sólo somos feligreses chabacanos de esta cofradía móvil de comunicación.

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*apodo que significa, sacerdote pelirrojo. 

** Sacristía, dependencia


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