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Lo sospeche desde un principio

Racista, sexista y exlcuyente Pensé que en cuestiones de meeting o charlas digitales ya lo había visto todo, pero como ya es una constante en mí siempre resulta que por siempre estoy errado. Accedo de buen agrado a un "convite " a un curso sobre, o acerca de “ recursos humanos [RRHH] ”, y en “verdacito” mis viejas sospechas de lo que entiendo en su acepción amplia o genérica sobre nuestros "recursos" , sean estos de cualquier origen, pues viene a mi memoria inmediatamente cuadros tácitos de depredación, explotación, sobreexplotación, extinción, y un par más de perlitas relacionadas . Ahora, tras este “ entrenamiento ” reafirmo que esas sospechas centradas en externalidades negativas , han trascendido a “ internalidades ”. Ya solo con leer el título de "recursos humanos" me viene inmediatamente a la mente, la figura de "minería humana", y donde el ser humano es considerado un "insumo" o un “recurso”, o como lo llaman eufemísticamente l...

Dencansa en paz telefonía fija

Me pregunto si en la actualidad, con las innumerables plataformas de comunicación que está a nuestra disposición, todavía existe en los hogares la telefonía fija, y qué sentido tiene poseer éstos, pues ocupa espacio, y conlleva a todo un cableado interno que repercute en la estética de tu casa, bueno sino te importa ello, y pagar por ello, ni modo, tal vez pueda exhibirse como una especie de iconografía vintage, ya que me parece antediluviano todo ello, muy propio de los ochentas y noventas. En aquellos tiempos, estos aparatejos eran todo un hito poseerlos, hasta era considerado un medio de comunicación elitista, pues conseguirlos eran en extremo difíciles.

Cuando era chibolo iba donde un pariente para jugar con ellos, pues me hacía gracia, ya que poseían una especie de pequeña manizuela donde tú lo girabas varias veces, y al otro lado del hilo telefónico te atendía la operadora, y te pedía el número a quien te interconectaría. Luego felizmente se hizo masivo este medio y con ello también cambió la intermediación, ya no había operadora, y podías digitar manualmente el número con el que pretendías comunicarte, y hasta hubo teléfonos públicos, y los primeros que me viene a la memoria, eran lo que en aquellos tiempos se les llamaba: ¡rines!, pues funcionaban como una especie de tragamonedas de un metal llamado así, a manera de una moneda, por lo que todo el aparato tomaba dicho nombre, ¡rines!

Estas moneditas con los que operaban los teléfonos públicos se volvieron super comerciales, de hecho, eran y funcionaban también como moneda local, a la par o más usado que la estándar, pues podías usarlo en el transporte público, o algunos comercios. Si, recuerdo cuando tomaba un bus de transporte público, podía cancelar con dichos rines. Donde comprabas el pan, lo podías hacer usando éstos, como medio de pago. Funcionaban igual al contante y sonante.

También era muy usual ver por todo sitio, los anuncios de, "se alquila teléfono", de esta manera tu línea fija, podrías darle un segundo uso y con ello prestar un loable servicio a la comunidad, y en el proceso te ganabas alguito. Se pagaba un determinado monto por el derecho de hablar tres minutos, que era la regla, y aquel que te lo alquilaba, estaba con su reloj en mano, computando el tiempo, y si, zas, si te pasabas de la regla, tenías que cubrir su reembolso respectivo. Hasta que surgieron unos aparatejos que acoplabas al teléfono, y éstos median el tiempo especificado y cortaban la llamada automáticamente, de acuerdo a lo programado. Todo ello se acabó cuando surgieron, recuerdo, los teléfonos públicos tipo monedero, y éstos sí funcionaban con cualquier tipo de moneda real, y se hicieron masivos y allí acabó la próspera industria del recurseo* con línea fija.

El resto es historia, así como hoy es historia, y una verdadera odisea, redescubrir nuevamente algún teléfono público para usarlo, ya no los hay, y los escasos que sobreviven se encuentran lastimosamente vandalizados. Para mí resultaba todo un reto el encontrarlos, por lo que no tuve otra opción que hacer como todo el mundo, comprarme un "celu", y asunto arreglado.

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*Recurseo: Dícese de ganarse unos centavillos.

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