Cada vez se diseña, dibuja, se teje u ofrece algún lugar, servicio u objeto para aquellos individuos que creen ser desiguales y cuyas demandas no pueden y no quieren ser suplidas por el mercado de las mayorías, sino aspiran a ser tratados y suministrados con lo más dispendioso y exclusivo que sus billeteras les pueda habilitar.
¡Diablos y demonios elitistas!, ya nadie quiere ser tratado tal
cual, ya nadie quiere ser una persona normal, es muy malo ser un alma común y
silvestre, es de desear y aspirar a ser tratado como un ser especial.
Y esto de la segregación a resultado en un formidable negocio para
quienes acuden a explotar y sobre explotar, dicho nicho del mercado y es que
todos quieren ser tratados como Very Important Person (V.I.P), y recibir
ese tan ansiado servicio Premium, que sólo una elite reducida y clasista
se merece.
Hasta nuestros ordinarios y mortales desayunos exigen ser Premium,
han ido cambiando, de amplias demandas del humilde pan popular de piso, cambiamos al
pan tolete y de este saltamos al francés, más ahora se está optando por otro pancito más cool, la ciabatta. Y todo ello con la idea de que nos prodigue alguna diferencia, nos de
clase y nos haga diferentes.
Humildemente creía que yo era el V.I.P, de mi choza, pero estaba equivocado, ahora lo sé, los únicos V.I.P en ella, son mis pets, sí,
en verdad, lo son, pues sus demandas y dominios se extienden a cada centímetro
de ella, con el aval de toda la cofradía familiar, en fin.
Todos se encausan y aspiran a ser parte, aunque sea por un ratito, de este segmento exclusivo, y cuando todos ya sean parte de este sector, me pregunto, qué sucederá.
Habrá que crear otro sector aún más superior al precedente, pues nadie ambiciona
tener lo que posee todo mundo. habrá que exigir ya mismo, se sacramente y se eleve el nivel de simple VIP, a: ultra
y super VIP, o tal vez éste, elevarlo al cuadrado, o al cubo, y por qué no, a
la infinita potencia, apuesto así tendríamos algo exclusivo, sólo para nosotros
y nadie más.
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