La concepción
tradicional de nuestros retoños, está sujeta al azar y sobre todo determinada
por la carga genética de los padres, pero pronto todo ello será cosa del
pasado.
Es posible que
muy pronto estará nuestro alcance, como una especie de app o algo más o menos
parecido, un esquema ideal, a modo de un listado de una serie de características
y atributos que ambicionamos anidar en alguna estructura del ADN de nuestros
críos, para que se manifieste fenotípicamente en la medida que estos se desarrollen.
De esta manera, los
padres acudientes a tal sistema, imagino a los más conservadores con
inclinación a lo racional y las ciencias, los pedirán de acuerdo a estos
parámetros.
Aquellos que se
inclinan por las artes, también solicitarán dichos atributos en la carga genética
a descargar en sus futuros hijos.
Me imagino que los
pillos también querrán que su progenie no se extinga y los ordenarán con sus
mismas cualidades y quizás con alguna exigencia más sofisticada, y que un
futuro sus vástagos desarrollen y perfeccionen cualidades de embuste, estafa,
el ardid o el engaño y los haga parecer y ser muy bien vistos.
Y los padres dedicados
a los negocios, los pedirán ricos en estas habilidades. Los místicos lo pedirán
de acuerdo a sus creencias, en fin.
Habrá toda una galería
de donde escoger, y todo ello prosperará como jamás se haya visto, pero lo que,
sí estoy seguro que muy pocos, o nadie pedirá que su heredad, tenga que elegir
por ellos mismos su propio camino y busque su propia felicidad.
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