Tal vez
se debería dictar un decreto que, en este pedacito de cielo, donde vivimos, después
del derecho a la vida, también se tenga el derecho a buscar y disfrutar de la
felicidad.
Hay un país muy singular en Asia, casi olvidado, extraño y hasta desconocido para esta tierra, de hecho, es un pequeño reinado, cuya población es más mística que en cualquier otro sitio del mundo. Quizás tenga que ver, en algo, este rasgo típico de este reinado. La mayoría de sus ciudadanos son felices, y tienen un muy especial concepto acerca de ello, muy alejado a lo que nosotros los occidentales rumiamos acerca de la felicidad, que se basa y cimenta en lo estrictamente material.
Hasta
en la constitución de su pequeño estado, la felicidad esta rigurosamente señalada
como fin a perseguir y disfrutarla.
Tiene mucho sentido, pues desde pequeñitos los butanitos* son enseñados a que la felicidad se puede conseguir con pequeños actos como el hecho de plantar un árbol, y se puede alcanzar el disfrute pleno de esta, con actos triviales como la contemplación de lo que prodiga la naturaleza, como las flores, los animales, en fin.
Deberíamos
apegarnos un poco a aquella cultura, donde a cada niño se enseña a cuidar su entorno,
pues Dios de hecho se manifiesta en cada elemento de la naturaleza. De allí su respeto
y agradecimiento por la vida de todos y cada uno de los seres y elementos de la
naturaleza.
De
camino a la escuela, cada muchachito, si ve alguna botella plástica tirada,
estas son recogidas y llevadas a la escuela, donde tienen lugares donde se acumula
para su posterior reciclaje, de esta manera, se agencian de recursos que son invertidos
en educación y salud, los cuales son derechos garantizados por el Reino a todos
sus ciudadanos.
Su
agricultura, llega a más de un 80 por ciento sin uso de agroquímicos, de hecho, a hasta
su topografía es muy montañosa por lo que, esta se desarrolla en áreas pequeñas,
a manera de andenes, en pequeñas terrazas, y usando métodos tradicionales y antiguos,
sin maquinaria ni equipo especializado. Su agricultura es envidiablemente y completamente
orgánica, es más, es el país donde la huella de carbono, es inexistente, creo que no hay otro país en el mundo, con ambas características. Y es también, uno de los principales pulmones de la humanidad ya que casi
toda su superficie está cubierta de árboles.
Son
gentes humildes cuya vida espiritual a nosotros nos parece exótica e impensable.
Tal vez, quizás convendría echar una mirada a ella, donde se respeta e importa los elementos naturales que los rodea, y donde todos tienen el derecho de vivir y cohabitar, pues
al fin y al cabo todos somos hijos de Dios.
*Bután, capital Timbu, pequeño reinado rodeado por dos colosos, India y China.
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