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Renuncio y punto

  U n certificado deseado, pero no merecido Siempre que puedo accedo a ciertos Mooc , boot camp , lounch meeting, en fin, o cualquier otro sobrenombre con los que se ha rebautizado a cualquier cursito o entrenamientos que se imparten en formato digital y, si juran y re-juran que este será gratuito y con certificación, pues no hay nada que pensarlo, a inscribirse ya mismo. Pero qué hacer cuando ya te anotaste, y al segundo después de haberlo hecho, tu correito empieza a ser blanco de misiles de e-márquetin, de este mismo entrenamiento o cursito. En consecuencia, no hay hora, día, que no se reciba elocuentes mensajes personalizados que llaman a la acción, y sobre indican que, no ven la hora de acogernos tiernamente como alumnos “ pro” bien logueados , e inscritos, en su incomparable y genial plataforma, para ofrecernos su inmejorable contenido, que sin duda cambiará nuestras, hasta hora, obtusas vidas. Esta pérfida insistencia logra sacarme de mis casillas digitales, amén de ...

La red

Antes del florecimiento de las diferentes plataformas de comunicación que disfrutamos ahora, encontraba una serie de excusas y pretextos, a los que alegaba como obstáculos, para mantenerme más o menos instruido, enseñado, bien informado y, me parecia dificil explorar las diferentes formas de vida que existen aquí en nuestro globo y más allá de éste y, realmente no sabía que podían existir.

Sólo tenía a mi disposición escasas bibliotecas públicas o privadas y había que desplazarse a ellas y muchas veces no te prestaban los libros para llevarlos a casa, donde relajadamente podrías consultar lo que necesitabas realizar.

Disponía de una programación doméstica de tv, pero al igual como anteayer, hoy y doy por sentado que mañana, la miseria de sus contenidos será la norma, y optaba por la tv paga "de cable", pero al final tal vez con honrosas excepciones, eran un poco más de lo mismo, pero sólo con un poco más de nivel.

La radio, bueno en esos tiempos sólo la usaba para escuchar un poco de música, mientras hacia cualquier doméstica labor o cualquier función a manera de entretenimiento, aunque la verdad, era la eterna música de siempre, música pasada de moda y que la repetían una y otra vez hasta el cansancio, y ¡diablos! no había más.

Y si deseaba incursionar en algún curso materia de mi formación académica, con el objeto de enriquecimiento del currículo profesional o de ocio, encontraba que los horarios eran no apropiados, o los costos no los podía cubrir, siempre de alguna manera había algún pretexto.

En la actualidad, no hay más pretexto para alegar aquello del pasado. Miro las vistas y descargas de los contenidos en la red, y ¡diablos! Son miles de millones los fisgones como yo que dan importancia a las cosas totalmente triviales e irrelevantes y frívolas, y si por accidente caigo en algún blog de lectura, cultura, ciencia o algo parecido, me resulta inadvertido. De hecho, este tipo de contenido no pasa de unas cuantas vistas y menos aún de algún, de los sobrevalorados “like”.  ¡Qué carajos! me pasa, de que "agua tomé", "qué cosas comí", pues no alcanzo a entenderme, porqué, con tanto por explorar, instruirme, informarme o siquiera avisarme, y sacar el máximo provecho a todas estas digitales plataformas de información-educación, sigo siendo la misma persona obcecada, estúpida, desinformada de siempre, pese que todo ello está allí, a sólo a un clic y casi gratuito.

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