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Con cuál me quedo

Invitar cafecitos

No dudo de los bien intencionados tutoriales e instructivos digitales que burbujean por toda la red, y de hecho, les estoy muy agradecido por todos aquellos esfuerzos novatos y/o profesionales que me han ayudado a levantarme de puntillas, para poder mirar desde mi ventana y contemplar toda la genialidad de la informática y lo fascinante que es todo el espectro de la web.

De hecho, ahora he aprendido acerca de todas estas plataformas de la red, en forma exponencial en comparación cuando era un mozuelo. En aquel tiempo, para ilustrarse un poco había que pagar algún cursito teórico o práctico y que costaba un ojo de la cara y claro con el poco tiempo que uno tenía, pues cuando no estabas correteando entre una clase y otra en la “u”, estabas correteando tras alguna guarrona comprensiva que ayude a mitigar tus calenturas juveniles.

Pero como en la vida hay de todo, también lo hay en nuestra "web-viña del señor", en consecuencia, y en relación a entrenamientos digitales, pues hay videos, cursos, boot camps, launch meetings, speakers, guías, workshops, consejos, tutoriales, en fin, y todos ellos, emitidos por personas muy loables, cuyas intenciones de unos son variadas respecto de los otros.

Por lo que, hay quienes se desviven por exhibirse y exponerse antes que mostrar lo que pretenden informar.

Los hay de aquellos que, ni se apuntalan en salir a escena durante todo el tutorial, y por si fuera ello más o menos mezquino, según sea los intereses, se valen de voces en off, prestadas o alquiladas, y abusando de fondos musicales, captan mi atención más que la información por la cual caí por aquel sitio.

Otros, por el contrario, surgen en la pantalla de cuando en cuando, a lo largo del tutorial como para re-informarnos que, siempre están prestos para acogernos en su seno maternal de suscripción abierta, y como si tuviesen una campanita en mano, no lo dudan, y la repican y la re-tañen como un perpetuo “recordaris”, una y otra, y otra, y otra, y por qué no otra, y otra vez más y más.

En ciertos video tutoriales, aún por más crecidamente que me esfuerzo en oírlos, no logro alcanzar escuchar nada, quizás, estoy acostumbrado a escuchar a volumen medio, por lo que trato de maximizar su acústica, pero ¡diablos! no, con las justas logro captar una que otra apagada vocal, por si acaso voy en busca del desatorador de baños para limpiar mis oídos, pero no, nada, no puedo alcanzar a escuchar lo que se dice en el bendito tutorial. Ahora voy en busca de la cornucopia gigantesca que, usaba la abuela para escuchar su radiola, este dispositivo cíclopeo lo adoso a mi oreja, pero nada. Y es cuando me doy cuenta que, el problema no es de mis oídos. Por lo que, me rindo y al igual como la abuela, cuando le desagradaba la estación que intentaba escuchar, cambio de dial algorítmico a otro que esté grabado en una longitud de onda apta, para que lo puedan captar mis oídos.

Hay también otros tutoriales que no dudan, y de inicio a fin del tour informativo, muestran cintillos en la pantalla del ordenador, y a través de los cuales te guían, de la forma cómo puedes hacer llegar una colaboración monetaria, similar a una especie de cesta de limosna para desgranar algún diezmito, pero en la web lo llaman, algo así como “invitar un cafecito”, y nos aseguran que, este generoso apoyo, podrá servir de acicate para seguir adelante, con esta noble, gratuita, desinteresada y sagrada labor. En consecuencia, al igual como en cualquier tienda comercial poseen todos los medios digitales para esta recepción bursátil, de manera que, aceptan todas las tarjetas de crédito, que el mercado financiero haya creado, y si acaso no disponemos de ellas, pues también nos hacen saber que, está a nuestra completa disposición, todos los monederos virtuales y hasta cualquier moneda digital, de esas que están muy de moda en la red, y que todos estos medios de micromecenazgo, pues como corresponde, son muy bienvenidos. De manera que, no hay pretexto como en la iglesia para eludir dicha ¡obligación voluntaria!.

Pero todo esto resulta algo así como anecdótico, pues lo que en verdad se agradece y aprecia es, el tiempo y la dedicación empeñada, para mostrarse o mostrar la información que uno recibe. Y al igual cómo en la iglesia, al momento de la colecta diezmal, que me hago el desentendido, pero acá, al menos les puedo enviar un franco “me gusta” o darle un check, o una manita con el pulgar levantado, y no el dedo medio erigido, pues en verdad me agrada todo esto, más que, enviar algún chequecito, o girarles cierto dinerito como signo y señal de "invitarles un cafecito".

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