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El apartheid digital

  Del glorioso S mart márquetin digital Arrimada a las plataformas digitales de comunicación también ha hecho su llegada, el viejo márquetin, ahora eficientemente disfrazado con un caparazón acorde a estos tiempos digitales, el cual convendría llamarlo tan igual como ellos nombran a sus estrategias y objetivos como: SMART (especific, mesuarable, achievable, timely) *. Por cierto, esta cultura y filosofía de mercadeo, ahora ejercida plenamente en el ámbito virtual, hace de las suyas por estos dominios.   Los targets deben elegir nuestro producto o servicio, y no el del otro; para que ello ocurra, la RAZÓN QUE DEBEMOS DARLE, tiene que SER CREÍBLE, más NO TINE QUE SER VERDAD  ... Está no es una frase cualquiera, es una especie de mandamiento que enseñan y practican, en consecuencia, resulta en una máxima, que por lo tanto, norma su existencia. Es una especie de logo inscrito en sus entrañas, que da vida a su misión y visión, por lo que sustenta su razón de ser. Y hasta cier...

Hablar con alguna autoridad

Por esas cuestiones de la vida, que por alguna razón necesitas acceder a una autoridad, urbana, vecinal, regional, nacional, en fin, pero precisas hacerlo “face to face” y no del modo consuetudinario como se nos exige hacerlo, es decir, epistolar; el resultado de aquella tarea es un poco menos o más que imposible, no hay manera de lograr aquello.

Resulta como una tarea improbable de llevar a cabo, pues ni bien se sientan en el sillón cuyo gafete los clasifica como tales; el cual al parecer actúa mágicamente y los lleva a un nivel astral, es como haber superado el mundo terrenal y trascendieron éste. Ya erigidos a tal nivel, actúan como corresponde, semidioses o por qué no, como dioses mismos, y como debe ser.

En otras comunidades más o menos desarrolladas el alcalde es una persona real de carne y hueso, es un vecino más, con un trabajo real, y al cual puedes abordar en cualquier sitio o lugar, pues transita como todo mortal. Este alcalde, te saluda cuando coincide contigo, te devuelve la llamada telefónica o los correos cuando por alguna razón no lograste ubicarlo, y te invita a su despacho para tratar el tema que te aflige. ¡Pero qué alcalde para cojudo es éste!, si es lo que diría mi viejo* ante tales despropósitos. Y es que mi viejo y yo vivimos en este reino de reyezuelos y semidioses.

¡Y diablos! En nuestras tierras, estos nobles reyezuelos, su despacho se convierte en una especie de palacio real. Acceder a él, es como si el mismísimo diablo quisiera acceder al cielo, es imposible. Bueno, apuesto que eventualmente “don sata” hallará alguna manera de filtrarse en éste, pero acceder al despacho de estos burocráticos, eso si en verdad sería épico.

Creo que nuestros dioses y santos, los que en verdad habitan en el cielo, están más cerca de nosotros, que estos burocráticos divinos.

En este punto, estoy seguro que me resulta más fácil hablar con nuestros personales y particulares dioses, y de hecho doy por sentado que estos en verdad me escuchan y eventualmente tarde o temprano acogerán mis pedidos, pero hablar con estos tipos que son una especie de reyezuelos efímeros pero a diferencia de los genuinos, su abolengo es chabacano, su casta es postiza, y sin rastro y huella de cierto pedigrí, y finalmente, su noble sabiduría, bueno, pero qué cosas estoy diciendo, pues éste último sustantivo que mentecatamente oso en escribir, se usaba en la antigüedad para resaltar, adornar y acompañar, como cualidad a los nombres de los héroes, reyes, y divinidades. No dudo que todas las deidades; como ENKI, dios sumerio que encarna el espíritu divino de la inteligencia; GANESHA, una diosa hindú muy popular por la India y que personifica a la inteligencia y sus diferentes aplicaciones; y hasta CEO, poderoso titán del utópico mundo de los griegos, cuyo mayor adjetivo era éste; el de la espléndida inteligencia. Todos estos, por citar sólo algunos de aquellos, que personifican lo espléndido de la inteligencia, no dudo que se unirían para hacer causa común y castigarme, por un errado y mal uso de su rasgo distintivo, y haberlo profanamente mancillado, al atribuir a esas tristes y pobres criaturas dicha casta.

En consecuencia, esperar hablar con ellos o al menos que te devuelvan el correíto que le enviaste, mejor me mudo de país, o más fácil aún, me convierto en uno de ellos.

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*Viejo. Papá

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