Cuando era joven [allá por la era de piedra de la informática] para proceder a usar el ordenador al cual tenía acceso, había que hacer un previo protocolo de inicio antes de proceder a trabajar en dicho ordenador. Era algo así como, ejecutar el correcto formateo de las memorias magnéticas, que en aquellas épocas se llamaban floppy disk, pues al no ser tu PC, estos arcaicos pent drive servían de cuadernitos para anotar todos tus trabajos. En consecuencia, el formateo era un prerrequisisto, de esta manera el entorno gráfico de trabajo tendría algo así como los espacios y márgenes correctos. Luego, pero no menos necesario, era pasar a la tarea de jerarquizar los directorios
y subdirectorios. Ahora a estos elementos se los ha renombrado con nombres
menos formales, como carpetas, archivos, folders. El hecho es que ayer [al igual como ahora] tenía la mala práctica de guardar el archivo con un nombre totalmente ajeno a
lo que se refería la información que estaba trabajando, en consecuencia, cuando pasaba un determinado tiempo y, nuevamente
reiniciaba aquella tarea, me era difícil identificar a primera vista, cuál era tal o
cual archivo en el que lo alojé la última vez,... ¡será este!, ... ¡este otro! Hasta que después de pasar y repasar archivo por archivo, abriendo uno a uno y hurgando en cada
directorio, al fin daba con el correcto.
Me encanta cuando la
gente tiene la interfaz de su ordenador pulcra y ordenada, como debería de ser. Por
algo todas estas suits informáticas recomiendan que cada archivo vaya en el
que corresponde, de esta manera las imágenes, screenshots, fotos deberían ir en la carpeta de imágenes, las descargas pues justamente en la carpeta habilitada para ello, la de música y video y todo lo relacionado a los MP3, MP4, en su correspondiente elemento, asi como los textos en la carpeta de documentos.
Es admirable cuando
ciertas personas van más allá, y tienen dentro de sus archivos, subcarpetas, y dentro de estos sub-archivos hay otras sub-sub clasificaciones por día, mes, año, temas, sub temas, en fin, de acuerdo a la
prioridad o importancia [y por si fuera poco todo esto] cada elemento de sus ficheros los personalizan a
su antojo y gusto, es como un estado del orden llevado al extremo. ¡Diablos!
como me gustaría tener al menos una pizca de sentido común en cuanto a nombrar
con el nombre correcto al archivo en el cual estoy trabajando, de esta manera me
ahorraría extravíos, pérdida de tiempo, un par de etcéteras más.
Siempre me propongo
ordenar la pantalla del escritorio del PC, de hecho, es algo parecido al garaje de
casa, donde guardo un sinfín de cosas por todo lado y, que siempre me digo que algún día voy
a ordenar, pero son solo eso, buenos deseos.
Tal vez debería [ya haber] una app "ad hoc", a manera de una ventana emergente, que se active al milisegundo de haber ingresado el nombre del documento en el que se pretende trabajar o archivar la información, totalmente ajeno a lo se está fabricando y, salte ante tus ojos y te indique una advertencia de algo así como, ¡esta segurísimo que quiere guardar este archivo con este nombrecito,
creo que debería de reconsiderarlo! Sería la
persona más feliz del mundo ante tan sabia y magnifica app, en fin.
Las cosas que uno
hace en la vida diaria también trascienden la binaria, y ¡diablos! cansado de
todo este desorden prometo que este fin de semana, empezaré por arreglar este caos
en la interfaz de mi ordenador y continuaré con el espacio físico de mi cochera … al menos eso creo.
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