Unas ardillas que se las traen
Hay ciertas ardillitas en el vecindario que se están reproduciendo generosamente, de hecho, no estoy seguro a qué tipo de especie* es a la que pertenecen, pero lo que sí tengo en claro es que deben de pertenecer a la familia, rufianesca**. No he indagado sobre el origen de estas, más creo que su acrecentamiento tal vez se deba a que precisamente no tienen enemigos naturales en estas áreas, que ejerza una especie de control sobre ellas, en consecuencia, se reproducen como solo los mismos roedores lo saben hacer, generosamente.
Al ser un tipo de
animal exótico, llama la atención de todos los habitantes de la comunidad y de
todo parroquiano que las ve en los parques, por los árboles y, hasta circulando
por el cableado aéreo cuando van cruzando de un lado a otro.
El hecho es que, cada
vecino que dispone de un jardín exterior, pues coloca en este las provisiones a
manera de pequeños tambos*** donde cada ardillita pueda recargar energías con
alguna manzanita, algunos pancitos, y otras viandas que generosamente se las aprovisionan
diariamente. De esta manera, es habitual encontrar alguna de ellas en estos
retenes bebiendo o comiendo mientras hacen sus familiares recorridos.
Algunas de estas
osadas ardillas, si te divisan que vienes por cualquier vía con cierto bocado,
o bolsa del mercado en mano, pues inmediatamente se colocan frente tuyo, con su
típica posición de espera de tronco esbelto y erguido, y cola peluda como ancla, y que sin duda
denota resolución, y dado a lo gracioso de esa posición, estas descocadas y despreocupadas ardillas
infunden solo dulzura en cualquier transeúnte, y más aún dado a su linaje poco común, simplemente
la persona se rendirá a sus pies, por lo que, tendrá que invitarle lo que está
sosteniendo o le compartirá algún comestible que esté llevando, lo cual, sin trastabillar e inmediatamente con sus hábiles manitas
lo toman, y sin dar las gracias se retiran a su árbol más cercano a roer su
convite.
He llegado a creer que estas ardillas están aprendiendo muy rápidamente de las costumbres de ciertos bandoleros ciudadanos, propios de estas tierras, que te detienen en plena calle para asaltarte, y birlarte de aquello que llevas puesto. Más estos nobles roedores [las ardillas por supuesto] son genuinamente gallotas, lo hacen para llevarse un bocado al paso, y de paso regalarte un picaresco buen rato, nada más.
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*Especie más común, Sciurus vulgaris
**Rufianesca, es la familia que creía que pertenecían estas buenas
ardillitas, pero no es así, su real familia es la Sciuridae.
***Tambo, lugares de aprovisionamiento usado en la antiguedad, y que se situaban cada ciertos kilómetros.
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