Metiendo la pata*
Como ciudadanos digitales, de ordinario prestamos poca atención a las tareas cotidianas que realizamos en nuestros ecosistemas sociales, en las diferentes apps, y en fin, en todas o casi todas las hierbitas tecnológicas que rodean nuestra existencia y con las que interactuamos minuto a minuto. Al parecer, estas mismas también están contribuyendo a acentuar tales distracciones. Por lo que damos por sentadas ciertas cosas, y las tareas las realizamos mecánicamente, sin pensar demasiado en lo que estamos ejecutando.
Esto de las apps de mensajería instantánea que vienen
integradas a las nuevas plataformas de comunicación de nuestros móviles,
son geniales y son super cool, han venido a simplificar y hacer más
fáciles nuestros días, pero cuando eres una persona distraída, a menudo
puedes meterte en un buen embrollo, si no prestas cuidado y atención en lo
que estás realizando
El hecho es que, cierto fin de semana, mi hermano en su
grupo privado de chat, creado en cierta app de
mensajería instantánea, de aquellas que usamos todos, y me incluyo pues
a menudo he participado en varios de estos grupos, que se crean, entre
otras cosas, con el noble y distinguido objetivo de rajar de cualquier
otra persona ajena a nuestro círculo íntimo, y sobre todo para expresarnos a nuestras anchas sobre los jefes
superiores, pues damos por sentado que, dichas diatribas quedarán en ese
ámbito privado y, estas no trascenderán ni llegarán a los oídos de
aquellas personas que son blanco de nuestra sátira.
No obstante, también
"todo mundo" sabe en estas generosas tierras, cómo los directores,
altos ejecutivos y los jefazos de la gran mayoría de instituciones
públicas y hasta privadas han accedido a esos puestos, [todos y cada uno
de ellos] a través de la vieja y ancestral estirpe muy propia también de estas tierras, “La gloriosa VARA”
En consecuencia, en dicho chat, él está escribiendo para comentar frente al grupo, sobre el nuevo jefe
del área en la oficina. Remarca y hace hincapié de su falta de
profesionalismo, indica, su obvia y evidente poca capacidad intelectual y
menos aún de su capacidad para guiar, orientar y liderar al team
de la oficina.
Hechos que obviamente son reales y que todos sabemos, sin embargo, al
parecer los que no lo saben o no quieren saber son estos ejecutivos.
Y una vez terminado de redactar el afectuoso mensajito, lo comparte con
su grupo de chat, en consecuencia, machuca el símbolo de enviar.
Pero qué hacer, cuando has cometido cierto lapsus y en vez de
compartirlo con tu grupo privado, sin advertirlo lo enviaste al
chat del mismísimo jefe, y te das por enterado cuando ya es
demasiado tarde, y para cuando quieres corregir o eliminar el mensaje en
cuestión, es demasiado pero demasiado too late. Para ese entonces,
ya el jefazo debe de haber leído lo que todo el mundo sabe y ahora
él también.
En este punto, solo le queda rogar que nunca llegue el día lunes y, no
porque no le guste ir a trabajar, ni tampoco, por la retahíla de
chascarrillos que recibirá en la oficina ante tal descuido, sino que, lo
más seguro es que tendrá que recoger y empacar sus cosas. Solo espero y
tenga como ulterior [a manera de] consuelo, el hecho de haber divertido un
buen rato a la oficina con dicho desliz, y que pasará al anuario,
de las más geniales metidas de patas, brazos y cuerpo entero.
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*Metida de pata, cometer un error, lapsus, o como quieras
llamarlo.
**Vara
o Bara. Leí por allí en no sé dónde ni cuándo y, ni
siquiera me he tomado el tiempo de corroborar cierta cita, sobre los
orígenes de la palabra "VARA o BARA", pues quiero dejarlo así, tal cual, ya
que expresa muy bien lo que se entiende por estas tierras por dicha
gracia. Lo que me exime de más comentarios. La cita indicaba que,
dicha palabra proviene de las antiguas lenguas hebreas, y que
significa algo así como: “hacer algo de la nada”
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