Para un tipo escasamente smart como yo
Muy a menudo cuando
estoy manteniendo alguna comunicación escrita a través de ciertos chats, de
aquellos que vienen integrados en cualquier aplicación de los móviles y cuya jerarquía
están en los llamados, super inteligentes, Smart, o ultra y, requeté Smart, u
otro de este tipo, pues a menudo me meto en situaciones graciosas o incómodas.
Primero, dado a que
soy un tipo poco inteligente, [pues] trato de escribir juiciosamente el texto que
deseo comunicar, en especial cuando lo hago a través de estas plataformas, en
consecuencia, trato de evitar o no cometer faltas de sintaxis o de ortografía.
No obstante, cometida la falta, me doy cuenta de ella cuando ya el texto fue
despachado.
De otro lado, estos
geniales y ultra inteligentes teléfonos están dotados de un algoritmo
autocopiativo, de manera que, antes de terminar de digitar toda la palabra,
estos ya te la van rellenando automáticamente, lo cual me parece genial, pues
es como si adivinaran lo que en verdad estás pensando, y se adelanta y te genera
tal texto.
No obstante, por la premura e impaciencia, que también es como una constante y que sin duda me define como tal, pues no pocas veces envìo el texto inmediatamente, y cuando atino a verificarlo, éste está con crasos errores y, este inteligente móvil sin dudarlo, no hace nada para sugerirme o enviarme cierta señal de alerta que algo no anda bien. Creo que es una venganza en represalia ante mi poco afecto de mi parte hacia estos aparatitos super Smart, ya que inmediatamente y una vez digitado aquello que contiene el yerro, lo transmiten sin omitir nada, tal cual lo escribí. En este punto, me digo, o tal vez se trate, muy pero muy en el fondo, que me quieren dar una lección y enseñanza de algo así como: revisa, piensa y luego envía. Ya que en general no acato ninguno de estos verbos, y si a esto le adicionamos que desde chiquito no fui muy instruido en esas cuestiones del psicomotor afina, en consecuencia, mis dedos torpes y aún menos inteligentes que su regente, pues de ordinario, machucan cualquier tecla cercana a la que apunté, más nunca o muy pocas veces le atino al blanco tipográfico deseado, en consecuencia, la palabra que emerge después de ello, es algo así como inteligible. Estos lapsus no tienen nada que ver con los lapsus del tipo mentis, o linguae, más bien creo que responde a un error o lapsus calami o error de pluma, una mala pasada que resulta de la acción de tipear rápidamente. Son una especie de "typos" inevitables que siempre cometen mis torpes dedos.
¡Ah! pero cuando trato de
enviar caracteres especiales, como ciertas iniciales, alguna abreviación y, en
fin, cualquier elemento que deseo que vaya de acuerdo con lo que quiero y deseo
expresar, difícilmente lo logro. Y es aquí, cuando este algoritmo ultra smart adscrito al
procesador de texto interviene, y pues simplemente no le da la gana de
admitirlos. Trato de volver a digitarlo, y lo envió, y ¡zas! automáticamente
aparece otra palabra diferente a la que redacte. Lo intento nuevamente y, otra
vez, insiste en corregirme, como si en verdad fuera un error lo que estoy escribiendo.
Este algoritmo, me saca de mis casillas, cuando debe corregir no lo hace y,
ahora que no deseo que intervenga, lo hace. Intento hacerlo pausadamente, con
toda calma del mundo para asegurarme de escribir ese carácter especial que deseo, y sea
tipeado tal cual lo voy escribiendo. Lo hago, uno a uno, y lo envió. Y por supuesto
nuevamente aparece la palabra pero según lo que el algoritmo ha "pensado" que es la forma correcta que debería de ser así, por lo
que, cansado de todas estas correrías, me rindo y lo dejo de esa forma.
Al final, y cuando
veo un signo de interrogación en la pantalla del chat, dándome a entender mi interlocutor
que no comprende nada, o qué significa aquello que escribí, no queda más alternativa que llamar al destinatario y
decirle que, en verdad no quise escribir lo que escribí y que el responsable de ello fue el algoritmo genial autocopiativo de mi ultra inteligente móvil.
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